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LOS ROLES LABORALES DE LA POSPANDEMIA EL MUNDO B.A.N.I Y LA NEUROTECNOLOGÍA

VIVIANA L. DIAZ

                                      Vivimos en un mundo complejo y difícil de predecir, descripto en el entorno de los negocios como B.A.N.I., un término compuesto por las iniciales de las palabras inglesas Brittle (quebradizo), Anxious (que genera ansiedad), Non-linear (no lineal) e Incomprehensible (incomprensible).  Un mundo cada vez más neurotecnológico  que sufre la incorporación de la inteligencia artificial en realidades que todavía no logran aplicar el trabajo conectado remoto. Una cuarta revolución que oscila entre esquemas cavernícolas y organizaciones telemáticas. 

                                      Cuando comencé a transitar la temática por el año 2000, en el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación Argentina, las críticas respecto a las nuevas tecnologías de la información aplicadas al empleo, se circunscribían a una neta comparación entre teletrabajo y “call center”, discutiéndose sobre si era necesaria una regulación específica . Pasaron veinte  años y la  biología  empujó a la digitalización masiva, a la sanción de la  Ley de Teletrabajo en relación de dependencia, la Ley Nro 27555, promulgada por el Decreto Nro  673, del 14 de agosto de 2020.  Mas allá de la valoración sobre la oportunidad y la especificidad que aporta la nueva ley, es fundamental entender su importancia desde la consideración del órden público del teletrabajo, de aquellos mínimos inderogables que nos permiten construir desde ahí en más a través de la negociación colectiva.

                                 Desde el aprendizaje forzado a una ficción de teletrabajo podemos mirar la nueva realidad, con un 100% de conexión, invadidos por reuniones virtuales,  afectados por el síndrome de la zoombitis , compartiendo espacios con hijos y otros teletrabajadores convivientes, a veces sin red de contención emocional, ni jurídica ni tecnológica. Pero lo que vivimos hoy no es la normalidad, por eso tenemos que prepararnos  para la pospandemia.

                              Los llamados empleos del futuro, transparentan las profundas desigualdades de ingresos y de oportunidades que se conjugan en la Argentina. En el escenario laboral  retroceden muchos empleos tradicionales y avanzan otros que requieren del acceso a determinados conocimientos y herramientas tecnológicas. Se requiere del entrenamiento en funciones cognitivas como  el pensamiento crítico, la práctica de la empatía y la creatividad, que anidan en nuestro cerebro y que las neurociencias nos describen y la metodología GNT nos entrena.

                                     El virus Covid 19 aceleró los cambios en el trabajo y la demanda de empleos con capacidades digitales, así como la exigencia de nuevos protocolos con espacios aumentados que corroboran la certeza de que es mejor trabajar en forma remota. Con mayor compromiso con lo social y lo ambiental, las generaciones de los milennials y centennials requieren agilidad, autonomía y un management horizontal que valore el crecimiento personal.

LOS NUEVOS ROLES LABORALES POSPANDEMIA

                               

                                  El teletrabajo se ha afianzado y el comercio electrónico ha crecido exponencialmente,  por eso los vendedores de servicios de inteligencia artificial, los desarrolladores de software, los constructores de salas de realidad virtual o de estadios para torneos de videojuegos; los conductores de autos autónomos, los conductores de drones, así como los controladores del tráfico de dichos autos y de los drones, son sin lugar a dudas muchos de los roles que se han potenciado durante la pandemia

                                  La neurotecnología aplica al mercado laboral  que se alimenta con todo aquello que se pueda realizar desde una plataforma. Podemos  entonces mencionar, desde : el coordinador de equipos mixtos que  combina las fortalezas de las máquinas y de la inteligencia artificial con las de los seres humanos. Es decir, complementa las ventajas de la robótica que son la precisión, el cálculo y la velocidad con las habilidades cognitivas del ser humano que son el conocimiento,  el criterio, la empatía y la agilidad o versatilidad. Por otro lado, el ingeniero de reciclaje de datos, quien analiza datos en desuso, el auditor de sesgos de algoritmos que controla el efecto que en los ánimos de las personas provocan los algoritmos, el defensor de identidad virtual, que es quien combate las noticias falsas, las calumnias e injurias que afectan a las personas, para citar solo algunos.

                             Todos estos nuevos roles se suman a aquellos otros que brindan asesoramiento a las personas, tanto para el manejo de sus finanzas desde dispositivos digitales o para ayudarlos a organizar sus viviendas que ahora además son asiento de sus trabajos, o con el propósito de confeccionar su ropa en forma digital. Específicamente basados en las neurociencias, los especialistas en planificar la alimentación,  el entrenamiento físico, la escucha activa,  y hasta las compras, reúnen las mejores competencias cognitivas. Y una realidad que se relaciona con la empleabilidad senior,  el 10% de la población en América Latina y el Caribe es mayor de 60 años, y se estima que dicho porcentaje de adultos mayores llegará al 25%  en el 2050.  Por eso tanto las empresas como el emprendedorismo deben fomentar el talento senior entrenándolo en habilidades digitales. En este sentido, el abanico de roles se integra desde el curador de la memoria personal  que ayuda a mantener viva la memoria de una persona, como el propio mayor adulto que puede transmitir su experiencia en grupos intergeneracionales, siendo un embajador de conocimiento adquirido, un tutor formador de experiencia

                    El listado no se agota, y aún dentro de las propias empresas, ubicamos al responsable de la ética en los suministros,  que  controlará  que en la cadena de valor haya buenas prácticas en el trato hacia las personas y hacia el ambiente. En el mismo sentido, aquel Jefe de plan, que monitorea el rol social que cumple la empresa a través de su propio negocio asi como su participación activa en causas de bien común.

                       Ciertamente  este desarrollo de la tecnología, exige provención para evitar la violencia tecnológica, porque el  mal uso, o el uso abusivo provoca daños en el cuerpo, tanto físicos como psicológicos, y el derecho a la desconexión es un atributo que nos permite cuidarnos, y desde GNT el nuevo rol de gestor de las emociones y armonizador de la tecnología y el ser humano garantiza esta expertiz. 

                      Los beneficiarios del trabajo conectado remoto (TCR) somos todos, porque esta modalidad asegura ventajas que tienen que ver con la reducción de gastos y tiempo para el trabajador, asi como para la organización respondiendo a un esquema de responsabilidad social empresaria. La sociedad en su conjunto tiene la posibilidad de contribuir al ambiente, reduciendo la emanación de gases de efecto invernadero, y el tránsito vehicular. La disminución de licencias por ausentismo y de accidentes in itinere son solo alguno de los aspectos positivos del teletrabajo. 

                      Muchos beneficios no pueden ser cuantificados, como gozar de tiempo personal y conciliar la vida privada con la laboral. Sin embargo el desafío es armonizar las Tic, utilizarlas al servicio del trabajador, entrenándonos en la gestión de las emociones que nos asegura el logro de objetivos y la toma de mejores decisiones. No se trata de humanos contra máquinas, somos humanos con máquinas, y el teletrabajo es una modalidad que lo asegura su maridaje.

                   El virus nos empujó hacia la cuarta generación de TCR, el trabajo remoto forzado, pero las neurociencias nos facilitan la adaptación de nuestro cerebro a la nueva habitualidad,  en la capacitación está la clave y en el cuidado de nuestra salud la garantía de una real mejora de nuestra empleabilidad.