LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL O EL NUEVO “CABALLO DE TROYA”, PARA MANIPULAR A LOS USUARIOS.

LUIS MARIA VELASCO

“La idea sin la realidad, es una canción sin palabras”.

I.-EXORDIO

En un trabajo anterior “LOS DERECHOS DE AUTOR EN LOS TRABAJOS REALIZADOS CON AYUDA DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL” (sept/2023), hice un breve abordaje, sobre la problemática de la Inteligencia Artificial, hoy, con mayor preocupación, ante el inevitable avance tecnológico, intentare dar una opinión, más cuestionable sobre dicho fenómeno, que avanza, inexorablemente y pone en juego el futuro de las actuales y nuevas generaciones. 

La IA plantea el desafío de aniquilamiento de puestos de trabajo, empezando por la industria cultural, que es semejante a la revolución del fuego.

II.- LA IA EN EL MUNDO -VISION DE LOS DISTINTOS ORGANISMOS INTERNACIONALES: 

Uno de los problemas más graves que enfrenta la Humanidad en estos tiempos, y que afecta a todos, es la Inteligencia Artificial. (IA) y sus aplicaciones en los medios. Al respecto, la experta Kate Crawford, en su obra “Atlas de la Inteligencia Artificial. Poder, política, y costes planetarios de la IA”, Barcelona, Ed Ediciones, 2023, y Editorial Fondo de Cultura Económica” Argentina, sobre el texto original del año 2021, reconocido como uno de los mejores libros de esta materia según “The Financial Times”. –

Kate Crawford, en 2023, fue, también, reconocida en la Lista Time 100, como una de las personas más influyentes en el tópico de la IA. –

Esta, ha dicho “Hay una nueva amenaza existencial a la que se enfrenta nuestra especie”, y habla de la Inteligencia Artificial General (IAG), y de la idea hipotética de la IA que es mucho más grande y poderosa, que eventualmente podría acabar con la especie humana. Y se centró en el trasfondo de esta conjetura “Las personas que lanzan las mayores amenazas son, de hecho, las responsables de la construcción e implementación de la IA. La clase multimillonaria de la tecnología sostiene que sus propios productos podrían un día alzarse y destruir la humanidad. ¿Y quienes creen que pueden salvarlos? ¿Adivinen? Si, son ellos. Esta es una de las ideologías más egoístas y peligrosas de nuestro tiempo, porque se trata de un orden en el que, en función de resguardar sus intereses, se utilizan historias fatalistas del futuro para distraer a las personas de riesgos que acontecen en el presente”. –      

El libro comienza cuestionando el nombre de “Inteligencia Artificial”,, un término que como señala  Eugeny Morozov  en “Ni es inteligente ni es artificial: esa etiqueta es una herencia de la Guerra Fría” “El País”, 3/Abril/2023 “ con su carácter apolítico y progresivo, hace más difícil descubrir los motivos de Silicon Valley y sus inversores, y, a la hora de la verdad, sus motivos no siempre coinciden con los de la gente”: Donde incluso las personas usuarias de Google, al utilizar el reCAPTCHA “ estamos entrenando los algoritmos de reconocimiento de imágenes de Google en forma gratuita”(pag.112).

“Quería abrir las puertas a la idea de que la IA que no es ni artificial ni inteligente. Es lo opuesto a los artificial” sostiene Crawford “proviene de las partes más materiales de la corteza terrestre y del trabajo humano y de todos los artefactos que producimos, decimos, y fotografiamos todos los días. Tampoco es inteligente. Creo que existe este gran pecado original en este campo, donde la gente asumió que las computadoras eran de alguna manera como los cerebros humanos y así las entrenábamos como si fueran niños, poco a poco se convertirían en seres sobrenaturales” 

 Para reforzar, esta afirmación, sostiene “No hemos creído esta idea de la inteligencia cuando, en realidad, solo estamos viendo formas de análisis estadístico a escala que tienen tantos problemas como los datos que reciben”. “Hemos pasado demasiado tiempo dedicándonos a las soluciones tecnológicas limitadas para los sistemas de inteligencia artificial y siempre centrándolo todo en las respuestas técnicas. Ahora tenemos que lidiar con la huella medioambiental de los sistemas y con las formas muy reales de la explotación laboral que ocurren en la creación de estos sistemas”.

De su parte MARCAL Katrine, en su libro “La Madre del Ingenio”, Barcelona, 2022, señala “Hemos organizado a los humanos como si fueran maquinas. Y lo hemos llamado innovación” (op. cit. Pag.168).

Los sistemas de Inteligencia Artificial incorporan un proceso de entrenamiento por el cual aprenden del contexto o datos disponibles. En este aprendizaje se realiza un resumen del contexto que, posteriormente, se utiliza para realizar las predicciones que siempre tienen un error intrínseco. Este resumen puede resultar útil para algunas actividades de nuestra vida cotidiana. Pero ¿nos conformaríamos con un resumen en cuestiones importantes, por ejemplo, si tenemos que estudiar para superar un examen?

Tal vez no, porque elimina los matices, las singularidades, las excepciones y, en definitiva, la diversidad y complejidad del contexto. Un resumen quizá sea magnifico para algunas aplicaciones, pero puede resultar muy perjudicial cuando se usan datos de personas, porque codifica todos los sesgos del contexto y los traslada a las predicciones, incluso amplificándolos. Este libro describe ejemplos, como los ya dados y subrayados, amén de reflexionar sobre la ética en la IA de una forma muy elocuente y clara.

Seleccionamos esta frase “los sistemas de IA son expresiones de poder que surgen de fuerzas económicas y políticas más amplias, creadas para aumentar la ganancia y centralizar los poderes de quienes las esgrimen. Pero la historia de la IA no se suele contar de esta manera” (pág. 321). – 

La forma en que discutimos acerca de inteligencia artificial es también una elección política y tiene ramificaciones. El mapa no es el territorio, pero bien que define la forma en que concebimos al mundo. Y al adoptar el propio marco conceptual con el que las soluciones tecnológicas son propuestas en primer lugar generalmente caemos en contrapuntos entre respuestas técnicas a problemas de la más diversa naturaleza, dejando afuera dimensiones teóricas igualmente ricas. Fuente Diario “La Nación”, 20/mayo/2021

Hablar de la ética de la Inteligencia Artificial no fue inútil, ni siquiera inocuo. Abrió un incómodo desgarro en un discurso que probablemente, con buenas intenciones, no supo volver sobre los propios supuestos para encontrar aquellos puntos flacos donde la inabarcable complejidad de lo humano supero nuestras notables- pero indefectiblemente falibles- soluciones técnicas. Seguir evitando la discusión acerca de las relaciones de poder codificadas en la tecnología ya no se siente bien, se siente extraño, se siente incorrecto.  

La UNESCO, – Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia, la Cultura-, la que está integrada por 193 países, dedico un reciente trabajo a caracterizar los beneficios y riesgos de la IA. “Los rápidos avances tecnológicos de la Inteligencia Artificial (IA), así como otras tecnologías en desarrollo como la robótica, la computación en la nube, y el internet de las cosas, están transformando disciplinas, economías e industrias, y desafiando las ideas sobre lo que significa ser humano”, señala el documento. 

Y advierte” La IA tiene un enorme potencial para el bien social y la promoción de la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), si se desarrolla de una manera que beneficie a la humanidad, respete las normas y estándares mundiales y este anclada en la paz y el desarrollo” 

El 5/feb/2024, se desarrolló en Krabj, Eslovenia, el Foro Global sobre ética de la Inteligencia Artificial. Allí, la UNESCO insistió en la aplicación universal de su “Metodología de Evaluación del Grado de Preparación y la Evaluación del Impacto Ético, cuyas herramientas el organismo está cambiando el modelo que impulsa la IA ““con vistas a desarrollar una serie de soluciones concretas y prácticas y garantizar que los resultados de la IA sean justos, inclusivos, sostenibles y no discriminatorios”.

La agilidad y el dinamismo de las nuevas tecnologías impiden que se pueda codificar hasta el último detalle de su desarrollo; el punto está, más bien, en que exista un marco efectivo para evitar posibles impactos indeseables y graves. Lo importante es cumplir a rajatabla una serie de pautas generales, pero intransigibles: el desarrollo de IA, así como las decisiones tomadas por sistemas de inteligencia artificial, deben ser:

  • transparentes (explicables, tanto en términos algorítmicos como de datos utilizados)
  • inclusivas (evitar sesgos tanto en los resultados como en los desarrollos)
  • responsables (en última instancia, para toda decisión y/o sistema, debe haber rendición de cuentas humana).

Las recomendaciones, recordó la UNESCO, tratan objetivos y visiones generales. Aunque esta sea “muy concreta”, queda un trabajo posterior con países miembros “para ver qué significan todas estas previsiones en términos de acciones concretas en sus reglamentaciones”.

El objetivo es que la recomendación funcione como un sello de calidad que desarrolladores y países puedan utilizar la recomendación y el instrumento de impacto ético de la UNESCO para certificar que siguen parámetros éticos globalmente consensuados. Las decisiones sobre IA no son sólo asuntos técnicos. Su desarrollo, y las problemáticas que acarrea, deben ser entendidas integralmente. El equipo que redactó la recomendación fue “multidisciplinario, de múltiples regiones y perspectivas”, formado por 24 “filósofos y psicólogos, tecnólogos y economistas”, de países como Marruecos, Camerún, Ruanda, Letonia, Ghana, que rara vez forman parte de la discusión, acaparada por personas de países desarrollados.

Como conclusión de las recomendaciones de la UNESCO, cabe señalar: 

No hay código ético que alcance sin una regulación efectiva. Esta responsabilidad, por supuesto, no es rol de la UNESCO sino de los Estados que forman parte de la ONU. Ahora que el documento fue publicado, y muy bien recibido, la pelota queda del lado de quienes deben observar sus recomendaciones en pos de un genuino interés por evitar hacer daño, y ya no por la impaciencia de agregar orgullosamente una etiqueta en un sitio web.

EL INESPERADO ASESOR DE LA IA EN ELG7- EL PAPA FRANCISCO:

Este sostuvo, según “Vatican News”:

Ahora bien, la inteligencia artificial se origina precisamente a partir del uso de este potencial creativo que Dios nos ha dado.

Dicha inteligencia artificial, como sabemos, es un instrumento extremadamente poderoso, que se emplea en numerosas áreas de la actividad humana: de la medicina al mundo laboral, de la cultura al ámbito de la comunicación, de la educación a la política. Y es lícito suponer, entonces, que su uso influirá cada vez más en nuestro modo de vivir, en nuestras relaciones sociales y en el futuro, incluso en la manera en que concebimos nuestra identidad como seres humanos 

El tema de la inteligencia artificial, sin embargo, a menudo es percibido de modo ambivalente: por una parte, entusiasma por las posibilidades que ofrece; por otra, provoca temor ante las consecuencias que podrían llegar a producirse. A este respecto podríamos decir que todos nosotros, aunque en diferente medida, estamos atravesados por dos emociones: somos entusiastas cuando imaginamos los progresos que se pueden derivar de la inteligencia artificial, pero, al mismo tiempo, nos da miedo cuando constatamos los peligros inherentes a su uso 

No podemos dudar, ciertamente, de que la llegada de la inteligencia artificial representa una auténtica revolución cognitiva-industrial, que contribuirá a la creación de un nuevo sistema social caracterizado por complejas transformaciones de época. Por ejemplo, la inteligencia artificial podría permitir una democratización del acceso al saber, el progreso exponencial de la investigación científica, la posibilidad de delegar a las máquinas los trabajos desgastantes; pero, al mismo tiempo, podría traer consigo una mayor inequidad entre naciones avanzadas y naciones en vías de desarrollo, entre clases sociales dominantes y clases sociales oprimidas, poniendo así en peligro la posibilidad de una “cultura del encuentro” y favoreciendo una “cultura del descarte”.

La magnitud de estas complejas transformaciones está vinculada obviamente al rápido desarrollo tecnológico de la misma inteligencia artificial.

Es precisamente este poderoso avance tecnológico el que hace de la inteligencia artificial un instrumento fascinante y tremendo al mismo tiempo, y exige una reflexión a la altura de la situación.

En esa dirección tal vez se podría partir de la constatación de que la inteligencia artificial es sobre todo un instrumento. Y resulta espontáneo afirmar que los beneficios o los daños que esta conlleve dependerán de su uso.

Esto es cierto, porque ha sido así con cada herramienta construida por el ser humano desde el principio de los tiempos. 

Nuestra capacidad de construir herramientas, en una cantidad y complejidad que no tiene igual entre los seres vivos, nos habla de una condición tecno-humana. El ser humano siempre ha mantenido una relación con el ambiente mediada por los instrumentos que iba produciendo. No es posible separar la historia del hombre y de la civilización de la historia de esos instrumentos. Algunos han querido leer en todo eso una especie de privación, un déficit del ser humano, como si, a causa de esa carencia, estuviera obligado a dar vida a la tecnología. Una mirada atenta y objetiva en realidad nos muestra lo contrario. Vivimos una condición de ulterioridad respecto a nuestro ser biológico; somos seres inclinados hacia el fuera-de-nosotros, es más, radicalmente abiertos al más allá. De aquí se origina nuestra apertura a los otros y a Dios; de aquí nace el potencial creativo de nuestra inteligencia en términos de cultura y de belleza; de aquí, por último, se origina nuestra capacidad técnica. La tecnología es así una huella de nuestra ulterioridad.

Sin embargo, el uso de nuestras herramientas no siempre está dirigido unívocamente al bien. Aun cuando el ser humano siente dentro de sí una vocación al más allá y al conocimiento vivido como instrumento de bien al servicio de los hermanos y hermanas, y de la casa común (cf. Gaudium et spes, 16), esto no siempre sucede. Es más, no pocas veces, precisamente gracias a su libertad radical, la humanidad ha pervertido los fines de su propio ser, transformándose en enemiga de sí misma y del planeta La misma suerte pueden correr los instrumentos tecnológicos. Solamente si se garantiza su vocación al servicio de lo humano, los instrumentos tecnológicos revelarán no sólo la grandeza y la dignidad única del ser humano, sino también el mandato que este último ha recibido de “cultivar y cuidar” el planeta y todos sus habitantes (cf. Gn 2,15). Hablar de tecnología es hablar de lo que significa ser humanos y, por tanto, de nuestra condición única entre libertad y responsabilidad, es decir, significa hablar de ética.

De hecho, cuando nuestros antepasados afilaron piedras de sílex para hacer cuchillos, los usaron tanto para cortar pieles para vestirse como para eliminarse entre sí. Lo mismo podría decirse de otras tecnologías mucho más avanzadas, como la energía producida por la fusión de los átomos, como ocurre en el Sol, que podría utilizarse para producir energía limpia y renovable, pero también para reducir nuestro planeta a cenizas.

Pero la inteligencia artificial es una herramienta aún más compleja. Yo diría que es una herramienta sui generis. Así, mientras que el uso de una herramienta simple —como un cuchillo— está bajo el control del ser humano que lo utiliza y su buen uso depende sólo de él, la inteligencia artificial, en cambio, puede adaptarse de forma autónoma a la tarea que se le asigne y, si se diseña de esa manera, podría tomar decisiones independientemente del ser humano para alcanzar el objetivo fijado 

Conviene recordar siempre que la máquina puede, en algunas formas y con estos nuevos medios, elegir por medio de algoritmos. Lo que hace la máquina es una elección técnica entre varias posibilidades y se basa en criterios bien definidos o en inferencias estadísticas. El ser humano, en cambio, no sólo elige, sino que en su corazón es capaz de decidir. La decisión es un elemento que podríamos definir el más estratégico de una elección y requiere una evaluación práctica. A veces, frecuentemente en la difícil tarea de gobernar, también estamos llamados a decidir con consecuencias para muchas personas. Desde siempre la reflexión humana habla a este propósito de sabiduría, la phronesis de la filosofía griega y, al menos en parte, la sabiduría de la Sagrada Escritura. Frente a los prodigios de las máquinas, que parecen saber elegir de manera independiente, debemos tener bien claro que al ser humano le corresponde siempre la decisión, incluso con los tonos dramáticos y urgentes con que a veces ésta se presenta en nuestra vida. Condenaríamos a la humanidad a un futuro sin esperanza si quitáramos a las personas la capacidad de decidir por sí mismas y por sus vidas, condenándolas a depender de las elecciones de las máquinas. Necesitamos garantizar y proteger un espacio de control significativo del ser humano sobre el proceso de elección utilizado por los programas de inteligencia artificial. Está en juego la misma dignidad humana.

Precisamente sobre este tema, permítanme insistir en que, en un drama como el de los conflictos armados, es urgente replantearse el desarrollo y la utilización de dispositivos como las llamadas “armas autónomas letales” para prohibir su uso, empezando desde ya por un compromiso efectivo y concreto para introducir un control humano cada vez mayor y significativo. Ninguna máquina debería elegir jamás poner fin a la vida de un ser humano.

Hay que añadir, además, que el buen uso, al menos de las formas avanzadas de inteligencia artificial, no estará plenamente bajo el control ni de los usuarios ni de los programadores que definieron sus objetivos iniciales en el momento de elaborarlos. Y esto es tanto más cierto cuanto que es muy probable que, en un futuro no lejano, los programas de inteligencias artificiales puedan comunicarse directamente entre sí, para mejorar su rendimiento. Y, si en el pasado, los seres humanos que utilizaron herramientas simples vieron su existencia modelada por estos últimos —el cuchillo les permitió sobrevivir al frío, pero también desarrollar el arte de la guerra—, ahora que los seres humanos han modelado un instrumento complejo, verán que este modelará aún más su existencia 

El mecanismo básico de la inteligencia artificial

Permítanme ahora detenerme brevemente sobre la complejidad de la inteligencia artificial. Básicamente, la inteligencia artificial es una herramienta diseñada para resolver un problema y funciona mediante un encadenamiento lógico de operaciones algebraicas, realizado en base a categorías de datos, que se comparan para descubrir correlaciones y mejorar su valor estadístico mediante un proceso de autoaprendizaje basado en la búsqueda de datos adicionales y la automodificación de sus procedimientos de cálculo.

La inteligencia artificial está diseñada de este modo para resolver problemas específicos, pero para quienes la utilizan la tentación de obtener, a partir de las soluciones puntuales que propone, deducciones generales, incluso de orden antropológico, es a menudo irresistible.

Un buen ejemplo es el uso de programas diseñados para ayudar a los magistrados en las decisiones relativas a la concesión de prisión domiciliaria a presos que están cumpliendo una condena en una institución penitenciaria. En este caso, se pide a la inteligencia artificial que prevea la probabilidad de reincidencia del delito cometido por un condenado a partir de categorías prefijadas (tipo de delito, comportamiento en prisión, evaluación psicológica y otros) lo que permite a la inteligencia artificial tener acceso a categorías de datos relacionados con la vida privada de la persona detenida (origen étnico, nivel educativo, línea de crédito, etc.). El uso de tal metodología —que a veces corre el riesgo de delegar de facto en una máquina la última palabra sobre el destino de una persona— puede llevar implícitamente la referencia a los prejuicios inherentes a las categorías de datos utilizados por la inteligencia artificial.

El ser clasificado en un cierto grupo étnico o, más prosaicamente, el haber cometido hace años una pequeña infracción —el no haber pagado, por ejemplo, una multa por aparcar en zona prohibida—, influirá, de hecho, en la decisión acerca de la concesión de la prisión domiciliaria. Por el contrario, el ser humano está siempre en evolución y es capaz de sorprender con sus acciones, algo que la máquina no puede tener en cuenta.

Hay que evidenciar también que aplicaciones análogas a ésta de la que estamos hablando se multiplicarán gracias al hecho de que los programas de inteligencia artificial estarán cada vez más dotados de la capacidad de interactuar directamente con los seres humanos (chatbots), sosteniendo conversaciones y estableciendo relaciones de cercanía con ellos, con frecuencia muy agradables y tranquilizadoras, en cuanto tales programas de inteligencia artificial están diseñados para aprender a responder, de forma personalizada, a las necesidades físicas y psicológicas de los seres humanos.

Olvidar que la inteligencia artificial no es otro ser humano y que no puede proponer principios generales, es a veces un gran error que parte de la profunda necesidad de los seres humanos de encontrar una forma estable de compañía, o bien de un presupuesto subconsciente, es decir, de la creencia de que las observaciones obtenidas mediante un mecanismo de cálculo estén dotadas de las cualidades de certeza indiscutible y de universalidad indudable.

Esta suposición es, sin embargo, descabellada, como demuestra el examen de los límites intrínsecos del cálculo mismo. La inteligencia artificial usa operaciones algebraicas que se realizan según una secuencia lógica (por ejemplo, si el valor de X es superior al de Y, multiplica X por Y; si no divide X por Y). Este método de cálculo —denominado algoritmo— no está dotado ni de objetividad ni de neutralidad. Al estar basado en el álgebra puede examinar sólo realidades formalizadas en términos numéricos.

No hay que olvidar, además, que los algoritmos diseñados para resolver problemas muy complejos son sofisticados de tal manera que hacen muy difícil a los propios programadores la comprensión exacta de cómo estos sean capaces de alcanzar sus resultados. Esta tendencia a la sofisticación corre el riesgo de acelerarse notablemente con la introducción de los ordenadores cuánticos que no operan con circuitos binarios (semiconductores o microchips), sino según las leyes, bastante articuladas, de la física cuántica. Por otra parte, la continua introducción de microchips cada vez más eficaces es la causa del predominio del uso de la inteligencia artificial por parte de las pocas naciones que disponen de ella.

La calidad de las respuestas que los programas de inteligencia artificial pueden dar, sean más o menos sofisticadas, depende en última instancia de los datos que manejan y de cómo estos los estructuran.

Finalmente, me gustaría señalar un último ámbito en el que emerge claramente la complejidad del mecanismo de la llamada inteligencia artificial generativa (Generative Artificial Inteligence). Nadie duda de que hoy en día están a disposición magníficos instrumentos de acceso al conocimiento que permiten incluso el autoaprendizaje (self-learning) y la autotutoría (self-tutoring) en una gran cantidad de campos. Muchos de nosotros nos hemos quedado sorprendidos por las aplicaciones fácilmente accesibles en línea para componer un texto o producir una imagen sobre cualquier tema o materia. Esto atrae de forma especial a los estudiantes que, cuando deben preparar los trabajos, hacen un uso desmedido.

Estos alumnos, que a menudo están mucho más preparados y acostumbrados al uso de la inteligencia artificial que sus profesores, olvidan, sin embargo, que la denominada inteligencia artificial generativa, en sentido estricto, no es propiamente “generativa”. En realidad, lo que esta hace es buscar información en los macrodatos (big data) y confeccionarla en el estilo que se le ha pedido. No desarrolla conceptos o análisis nuevos. Repite lo que encuentra, dándole una forma atractiva. Y cuanto más repetida encuentra una noción o una hipótesis, más la considera legítima y válida. Más que “generativa”, se la podría llamar “reforzadora”, en el sentido de que reordena los contenidos existentes, contribuyendo a consolidarlos, muchas veces sin controlar si tienen errores o prejuicios.

De este modo, no sólo se corre el riesgo de legitimar la difusión de noticias falsas y robustecer la ventaja de una cultura dominante, sino de minar también el proceso educativo en ciernes (in nuce). La educación, que debería dar a los estudiantes la posibilidad de una reflexión auténtica, corre el riesgo de reducirse a una repetición de nociones, que se considerarán cada vez más incontestables, simplemente a causa de ser continuamente presentadas. 

Poner de nuevo al centro la dignidad de la persona en vista de una propuesta ética compartida

A lo que ya hemos dicho se añade una observación más general. La época de innovación tecnológica que estamos atravesando, en efecto, se acompaña de una particular e inédita coyuntura social, en la que cada vez es más difícil encontrar puntos de encuentro sobre los grandes temas de la vida social. Incluso en comunidades caracterizadas por una cierta continuidad cultural, se crean con frecuencia encendidos debates y choques que hacen difícil llegar a acuerdos y soluciones políticas compartidas, orientadas a la búsqueda de lo que es bueno y justo. Además de la complejidad de las legítimas visiones que caracterizan a la familia humana, emerge un factor que parece acomunar estas distintas instancias. Se registra una pérdida o al menos un oscurecimiento del sentido de lo humano y una aparente insignificancia del concepto de dignidad humana. Pareciera que se está perdiendo el valor y el profundo significado de una de las categorías fundamentales de Occidente: la categoría de persona humana. Y es así que en esta época en la que los programas de inteligencia artificial cuestionan al ser humano y su actuar, precisamente la debilidad del ethos vinculada a la percepción del valor y de la dignidad de la persona humana corre el riesgo de ser el mayor daño (vulnus) en la implementación y el desarrollo de estos sistemas. No debemos olvidar que ninguna innovación es neutral. La tecnología nace con un propósito y, en su impacto en la sociedad humana, representa siempre una forma de orden en las relaciones sociales y una disposición de poder, que habilita a alguien a realizar determinadas acciones impidiéndoselo a otros. Esta dimensión de poder que es constitutiva de la tecnología incluye siempre, de una manera más o menos explícita, la visión del mundo de quien la ha realizado o desarrollado.

Esto vale también para los programas de inteligencia artificial. Con el fin de que estos instrumentos sean para la construcción del bien y de un futuro mejor, deben estar siempre ordenados al bien de todo ser humano. Deben contener una inspiración ética.

La decisión ética, de hecho, es aquella que tiene en cuenta no sólo los resultados de una acción, sino también los valores en juego y los deberes que se derivan de esos valores. Por esto he acogido con satisfacción la firma en Roma, en 2020, de la Rome Call for AI Ethics y su apoyo a esa forma de moderación ética de los algoritmos y de los programas de inteligencia artificial que he llamado “algorética” En un contexto plural y global, en el que también se muestran las distintas sensibilidades y plurales jerarquías en las escalas de valores, parecería difícil encontrar una única jerarquía de valores. Pero en el análisis ético podemos recurrir además a otros tipos de instrumentos. Si nos cuesta definir un solo conjunto de valores globales, podemos encontrar principios compartidos con los cuales afrontar y disminuir eventuales dilemas y conflictos de la vida.

Por esta razón ha nacido la Rome Call. En el término “algorética” se condensa una serie de principios que se revelan como una plataforma global y plural capaz de encontrar el apoyo de las culturas, las religiones, las organizaciones internacionales y las grandes empresas protagonistas de este desarrollo.

La política que se necesita

No podemos, por tanto, ocultar el riesgo concreto, porque es inherente a su mecanismo fundamental, de que la inteligencia artificial limite la visión del mundo a realidades que pueden expresarse en números y encerradas en categorías preestablecidas, eliminando la aportación de otras formas de verdad e imponiendo modelos antropológicos, socioeconómicos y culturales uniformes. El paradigma tecnológico encarnado por la inteligencia artificial corre el riesgo de dar paso a un paradigma mucho más peligroso, que ya he identificado con el nombre de “paradigma tecnocrático” No podemos permitir que una herramienta tan poderosa e indispensable como la inteligencia artificial refuerce tal paradigma, sino que más bien debemos hacer de la inteligencia artificial un baluarte precisamente contra su expansión.

Y es precisamente aquí donde urge la acción política, como recuerda la encíclica Fratelli tutti. Ciertamente «para muchos la política hoy es una mala palabra, y no se puede ignorar que detrás de este hecho están a menudo los errores, la corrupción, la ineficiencia de algunos políticos. A esto se añaden las estrategias que buscan debilitarla, reemplazarla por la economía o dominarla con alguna ideología. Pero, ¿puede funcionar el mundo sin política? ¿Puede haber un camino eficaz hacia la fraternidad universal y la paz social sin una buena política?» 

Nuestra respuesta a estas últimas preguntas es: ¡no! ¡La política sirve! Quiero reiterar en esta ocasión que «ante tantas formas mezquinas e inmediatistas de política […], la grandeza política se muestra cuando, en momentos difíciles, se obra por grandes principios y pensando en el bien común a largo plazo. Al poder político le cuesta mucho asumir este deber en un proyecto de nación y más aún en un proyecto común para la humanidad presente y futura» 

Concluyendo Su Santidad: “Mi reflexión sobre los efectos de la inteligencia artificial en el futuro de la humanidad nos lleva así a la consideración de la importancia de la “sana política” para mirar con esperanza y confianza nuestro futuro. Como he dicho en otra ocasión, “la sociedad mundial tiene serias fallas estructurales que no se resuelven con parches o soluciones rápidas meramente ocasionales. Hay cosas que deben ser cambiadas con replanteos de fondo y transformaciones importantes. Sólo una sana política podría liderarlo, convocando a los más diversos sectores y a los saberes más variados. De esa manera, una economía integrada en un proyecto político, social, cultural y popular que busque el bien común puede “abrir camino a oportunidades diferentes, que no implican detener la creatividad humana y su sueño de progreso, sino orientar esa energía con cauces nuevos” (Laudato si’, 191)» 

Este es precisamente el caso de la inteligencia artificial. Corresponde a cada uno hacer un buen uso de ella, y corresponde a la política crear las condiciones para que ese buen uso sea posible y fructífero

LA ONU PIDE QUE SE REGULE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y SUS RIESGOS:

Ante la explosión de la Inteligencia Artificial, que despierta tanto entusiasmo como preocupación, la Asamblea General de la ONU pidió el jueves 22/marzo/2024, la creación de “normas” internacionales, en la primera resolución que se adopta sobre este delicado asunto.

El texto- preparado por los Estados Unidos y copatrocinado por un centenar de países, se adoptó por consenso tras varios meses de negociaciones. La Resolución que excluye LA IA MILITAR, subraya “la necesidad de establecer normas que garanticen que los sistemas de inteligencia artificial son seguros y fiables”. El objetivo es “promover en lugar de obstaculizar, la transformación digital y el acceso equitativo a los beneficios de estos sistemas “, con el fin de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, que pretenden garantizar un futuro mejor para toda la humanidad de aquí al 2030- 

“Es un paso histórico hacia el establecimiento de normas internacionales claras para la IA y para fomentar sistemas de la IA seguros y fiables”, reacciono la vicepresidenta estadounidense Kamala Harris. En idéntico sentido, dicha autoridad sostuvo, también, “Debe adoptarse y desarrollarse de forma que proteja a todos de los posibles daños y garantice que todos puedan disfrutar de sus beneficios”, en un comunicado en el que pidió abordar “desde los riesgos catastróficos para toda la humanidad hasta los daños sufridos por individuos y comunidades, como los prejuicios”. 

Amenazas y oportunidades:

La aparición a finales del 2022 de CHATCPT, de la empresa californiana OPEN AI, capaz de escribir disertaciones, poemas o hacer traducciones en segundo, otorga a los intentos para regular la IA una nueva dimensión. Este sistema revelo el enorme potencial de la IA, pero también expuso sus riesgos para la democracia, en un año en el que la mitad del mundo elegirá a sus lideres, o por la difusión de fotografías o videos falsos que pueden manipular a la opinión pública y arruinar la vida de las personas.

Por eso el texto reconoce que, sin “salvaguardias”, la IA corre el riesgo de socavar los derechos humanos, reforzar los prejuicios y la discriminación y poner en peligro la protección de los datos personales. En este sentido, pide a todos los Estados Miembros y otras partes interesadas que “se abstengan o dejen de utilizar sistemas de IA que no puedan utilizarse respetando los derechos humanos o que presenten riesgos excesivos para el ejercicio de los derechos humanos”.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, que hizo de la regulación de la IA una de sus prioridades, pide que se cree una entidad de la ONU que siga el 

modelo del Organismo Internacional de Energía Atómica para regular este proceloso terreno. 

LA UNION EUROPEA REGULA LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL:

Solo un debate continuo y humanizado puede regular la inteligencia artificial. 

Ante la reciente sanción de la primera ley que regula la inteligencia artificial, queda claro que el Viejo Continente sigue siendo el faro que señala reflexiones y prudencias propias de un esperable equilibrio, entre la innovación y la protección de derechos.

Esta legislación inédita a nivel mundial, entro el 30/agosto/2024 en vigencia con el objetivo de fomentar la innovación en Europa y limitar los posibles abusos de esta nueva tecnología. “Hoy entra en vigor la Ley de Inteligencia Artificial”, escribió Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, en la red social X. Se trata del “marco pionero de Europa para una IA innovadora y segura”, añadió la dirigente del brazo ejecutivo del bloque de 27 Estados Miembros.

Von der Leyen aseguro que la nueva normativa “impulsara el desarrollo de una IA en la que los europeos puedan confiar”. Y prosiguió:” Brindara apoyo a las pymes y a las empresas emergentes europeas para llevar al mercado soluciones de la IA de vanguardia”, continuo.

La mayor parte de la legislación se aplicará a partir del año 2026, pero algunas disposiciones ya serán vinculantes el año que viene (2025). La norma adopta un planteamiento “basado en el riesgo”, e impone a los diversos sistemas de la IA limitaciones proporcionales a los peligros que plantea a la sociedad.

Los sistemas que solo presenten un riesgo limitado estarán sujetos a obligaciones de transparencia muy leves, mientras que los de alto riesgo, utilizados por ejemplo en infraestructuras críticas, educación, recursos humanos o aplicación de esta ley, estarán sujetos a requisitos reforzados antes de ser autorizados. Estos requisitos incluirán por ejemplo un control humano, el establecimiento de una documentación técnica o la puesta en marcha de un sistema de gestión del riesgo.

Las prohibiciones serán raras, y atañeran aplicaciones contrarias a valores europeos, como los sistemas de calificación ciudadana o de vigilancia masiva utilizados en China. El nuevo Reglamento fue adoptado por 27 Estados Miembros de la UE el 21 de mayo/24, tras ser adoptado por el Parlamento Europeo con una amplia mayoría (523 votos a favor y tan solo 48 en contra). Los legisladores de la UE llegaron a un acuerdo sobre este texto en diciembre/23, tras difíciles negociaciones en las que algunos países- como Francia- temían una regulación excesiva que amenazara el desarrollo de este sector. 

Fijación de límites en la nueva ley:

Así, por ejemplo, se prohíben los sistemas de categorización biométrica basados en características sensibles, la captura indiscriminada de imágenes faciales y el reconocimiento de emociones en el lugar de trabajo y en las escuelas. Estas medidas aseguran un uso ético y responsable de la IA, priorizando el bienestar y la privacidad de las personas, desde un enfoque preventivo. 

Además, el uso de sistemas de identificación biométrica por parte de las fuerzas de seguridad se regula con cautela, garantizando su empleo solo en situaciones específicas y con estrictas salvaguardas. De este modo se busca equilibrar la seguridad pública con el respeto a los derechos individuales, evitando abusos y asegurando una supervisión adecuada.

Asimismo, se establecen obligaciones claras para los sistemas de IA de Alto Riesgo, con el objetivo de mitigar cualquier impacto negativo en:

La salud

La seguridad

El ambiente

La democracia 

Los derechos fundamentales

Además, se fomenta la transparencia en la rendición de cuentas, brindando a los ciudadanos el derecho a presentar reclamaciones y recibir explicaciones sobre las decisiones basadas en la IA que afecten sus derechos. Estos sistemas abarcan una variedad de sectores críticos, como: Educación, Empleo, Servicios Públicos y Privados vitales, (por caso, la atención medica o el sistema financiero, así como aplicaciones en las Fuerzas de Seguridad, Migración, Gestión Aduanera, y Justicia). 

Para mitigar los riesgos asociados, estos sistemas deben someterse a evaluaciones rigurosas, mantener registros detallados de su uso, ser transparentes y precisos y contar con supervisión humana adecuada. 

Transparencia

Los sistemas de IA de uso general y los modelos asociados deben cumplir con los requisitos específicos de transparencia, además de adherirse a las leyes de derechos de autor de la Unión Europea (UE). Se requiere que divulguen resúmenes detallados del contenido utilizado para su entrenamiento. Para aquellos modelos más avanzados que puedan representar riesgos sistémicos, se, imponen requisitos adicionales, como la realización de evaluaciones exhaustivas, la identificación y mitigación de riesgos, así como la notificación de incidentes.

También, cualquier imagen, audio o video artificial o manipulado- se los denomina “ultrafalsificaciones”- debe estar claramente etiquetado como tal para evitar malentendidos o falsificaciones. De igual forma, se deberá proporcionar a las pequeñas y medianas empresas, así como a las nuevas empresas, espacios controlados para pruebas y ensayos con sistemas expertos en condiciones reales a nivel nacional, ello les permitirá desarrollar y entrenar la IA de manera innovadora antes de su lanzamiento al mercado. 

Gobernanza:

Por último, se destaca un nuevo modelo de gobernanza con la conformación de un panel asesor multidisciplinario. Es decir, la creación de un panel de científicos y organizaciones de la sociedad civil para asesorar sobre la implementación de la IA, es vista como una medida positiva, ya que garantiza una visión amplia y experta.

Detractores:

Quienes desaprueban esta ley, enfatizan la complejidad y desafíos de su implementación: algunos expertos advierten sobre lo poco práctico de aplicar la misma, ya que entienden que la implementación efectiva requerirá colaboración entre gobiernos, empresas y sociedad civil. Hay preocupaciones de los sectores Tech, que identifican las condiciones desfavorables para el crecimiento de la IA en Europa frente a los dos -2- grandes jugadores de este mercado China y Estados Unidos. 

El tiempo dirá, quien tenía razón.  

CONFERENCIA Y DEBATE “LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS TECNOCRATICO”:

Con la presencia del sociólogo español Manuel Castells y el académico y escritor estadounidense Jonathan Taplin, se llevó adelante una jornada” Política. Debate y Análisis” organizada por el multimedio Editorial Perfil SA, con fecha 11/junio/24, para reflexionar sobre lo que se denominó “Los cuatro jinetes del apocalipsis tecnocrático”. Los pensadores brindaron su mirada sobre el proyecto de 

Elon Musk,

Peter Thiel, 

Mark Zuckerberg 

 Marc Andreessen, 

Los «cuatro billonarios que están vendiendo un futuro de fantasía de Metaverso, planeta Marte y Crypto».

Según Taplin, estos Cuatro Jinetes del Apocalipsis Tecnocrático «son parte de un movimiento ideológico que sólo puede ser caracterizado como anarco-libertario y esa condición impulsa muchos de sus planes para nuestro futuro». Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

La iniciativa organizada por la organización civil Infoworkers también hizo foco la particularidad de Argentina con el presidente, argentino, que sería un ensayo mundial de lo que se autodenomina “anarcocapitalismo”.

“A la sociedad argentina le toca detener a un loco”, destacó el sociólogo español sobre el desafío de la región. “Nuestro país es hoy un laboratorio de prueba de estas ideas, sostenidas por una nueva elite global conformada por mega-millonarios campeones del negocio tecnológico”, explicó Jorge Zaccagnini presidente de Inforworkers.

El encuentro buscó propiciar acciones para “evitar un futuro distópico, donde el trabajo sea reemplazado por un desarrollo tecnológico carente de límites éticos, en manos de poderosos portadores de convicciones que ponen en peligro cierto e inmediato, el destino de la Humanidad”, en palabras de Zaccagnini.

“Infoworkers seguirá trabajando para que la sumisión reverente que Milei tiene con estos Jinetes del Apocalipsis Tecnocrático, no condene a nuestro país a llegar a una situación que no aceptamos, y a la que nos oponemos frontalmente con nuestra convicción y nuestra esperanza de que es posible y realizable un futuro diferente”, agregó.

Del encuentro también participaron el exdiputado nacional Oscar Lamberto, el rector de la universidad de Avellaneda Jorge Calzoni, el coordinador de la Red Justicia y Paz en la Patria Grande, Humberto Podetti y el miembro del sindicato de trabajadores de la industria del gas de Neuquén, Río Negro y Oeste del Chubut Carlos “Pancho” Gaitan.

“La robotización, el manejo masivo de datos, los cyborgs y ahora la inteligencia artificial generativa, van ocupando libremente los espacios laborales y sociales, sin que se acierte a establecer una Ética del Desarrollo Tecnológico que devuelva la centralidad a la Humanidad a la que pertenecemos todos”, analizó Zaccagnini.

“Hace pocos días, el presidente de la Nación Javier Milei ha reconocido públicamente que es el topo que destruye al Estado desde adentro y que busca implementar un proceso de primarización de la economía, que significa un retroceso a la Argentina sin industria de más de un siglo atrás”. “Sin embargo, ni la primarización ni el retorno del derecho divino son suficientes para explicar la elección democrática de Milei y del anarco-capitalismo que él encarna”.

“Se trata de comprender que nuestro país es hoy un laboratorio de prueba de estas ideas, sostenidas por una nueva elite global conformada por mega-millonarios campeones del negocio tecnológico”, sentenció.

Jonathan Taplin: “Hoy estamos en una batalla cultural librada por algoritmos”

Taplin fue taxativo: “Musk está manipulando a Milei para negociar sobre el litio y para traer Starlink” y advirtió: “Hoy estamos en una batalla cultural librada por algoritmos”.

“Hoy estamos librando una guerra cultural épica, una batalla cultural de masas impulsada por algoritmos, la mayor parte de la cual es a la vez decadente y trivial”, analizó. “Las redes sociales están diseñadas para generar indignación, por lo que los algoritmos promueven las publicaciones más escandalosas de ambos lados de esta guerra falsa”, continuó.

“La historia ha demostrado que la fantasía es a la vez una brillante herramienta de marketing y una poderosa herramienta política. Los tecnócratas lo utilizan en ambas esferas. En el ámbito comercial, Musk plantea la idea de que escaparemos de la inevitable extinción de nuestro planeta construyendo una nueva civilización en Marte”, sostuvo.

“Mark Zuckerberg promete que puedes escapar de la triste realidad de tu vida poniéndote el casco Meta Quest VR. Andreessen sugiere que podemos librar guerras sin víctimas humanas con las armas autónomas que está desarrollando y que podemos hacernos ricos simplemente comprando los NFT de Bored Ape que está vendiendo. 

Y Thiel comercializa la mayor fantasía de todas: puedes vivir para siempre”. Es un “aceleracionista”, que ya fue muy claro en postular que el uso de criptomonedas es aceleracionista: si los gobiernos no tienen control sobre la moneda, entonces no tienen control sobre nada”, (Perfil, 18/feb/24, suplemento Espía).

“Les pido que hablen con sus hijos y nietos sobre lo que significa ser humano: rechazar el nihilismo que ven todos los días en nuestra cultura. Tal vez levanten la vista de sus teléfonos y descubran que está comenzando a nacer un renacimiento que implica fabricar cosas, no solo consumirlas. Y pueden ser parte de ello. Quizás entonces, mi generación habrá cumplido su destino postergado”, concluyó.

Castells: “Estamos más que nunca vigilados”

Castells subrayó que la “sociedad argentina tiene que detener a un loco”, en relación a las propuestas del presidente, Javier Milei. Con su mirada en el foco de cómo frenar medidas y avances que atenten contra la humanidad destacó que “al mismo tiempo que existe el poder, existe el contrapoder y las tecnologías pueden ser apropiadas por ambas partes”.

“El estado perdió control sobre la comunicación por la aparición de las redes sociales, pero ha incrementado el control de las personas, porque toda la información de cada persona se encuentra digitalizada”, advirtió y destacó: “Estamos más que nunca vigilados”.

Por último, se refirió a la propuesta de Javier Milei y otros políticos afines: “Se llaman libertarios porque les da el poder a ellos de hacer lo que quieran sin control”.

Respecto a cuál sería la salida, Castells hizo énfasis en la “denuncia” y “encontrar nuevas formas de lucha”.

 “Debatir es fundamental para saber lo que tenemos delante”, finalizó.

¿LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL GENERA EMPLEOS O DESTRUYE LOS EXISTENTES?

En el año 2018, ya empezó a hablarse del “fin del trabajo” de calificación media y baja, manual o rutinario, ante la posible aceleración del cambio basado en las tecnologías digitales. Seis años después, instalados en la postpandemia del trabajo y la vida remota, el cambio ya se aceleró: ninguna discusión seria puede soslayar hoy el rápido avance de la IA en el proceso de producción de bienes y sobre todo de servicios, en todos los niveles de complejidad y sofisticación. 

La automatización digital, atraviesa las fronteras del trabajo humano alimentando preguntas-desafíos relacionadas y esenciales para pensar la sociedad del futuro:

1.- Que efecto tendrá la tecnología sobre la probabilidad de conseguir empleos de calidad?

2.- Que herramienta de distribución de ingresos reemplazara al trabajo cuando este escasee?

3.- Existe una trinchera del trabajo humano que sea inmune a la automatización?

4.- Que haremos con las horas de ocio a medida que se vayan acumulando?

A estos interrogantes responden los autores del libro “Automatizados” Eduardo Levy Yeyati y Dario Judzik, (Editorial Planeta, edición 2024). De la siguiente forma:

1. La historia no se repite: habrá menos trabajos. Todo indica que la tecnología no solo no hará más productivo el trabajo, sino que acabará en gran medida, reemplazándolo.

2.- El futuro es binario: la tecnología puede liberarnos o fragmentarnos. Mas allá de las consideraciones morales, de la distribución de costos en la transición dependerá si nuestro destino es una utopía del ocio creativo o una distopia del estancamiento económico y social,

3.- Hay limites humanos a la automatización. Así como la tecnología reemplazo al musculo y está en vías de reemplazar al cerebro difícilmente sustituya del todo las capacidades del trabajador. 

4.- El trabajo no se pierde, solo se transforma en trabajo no remunerado. El ocio absoluto es un equilibrio imposible: el trabajo asalariado que se pierda se transformara en actividades con propósito alrededor de las cuales se ordenaran las interacciones sociales en un futuro sin trabajos.  

Parafraseando al Gramsci, estamos en una encrucijada donde el trabajo asalariado del siglo XX es una especie en peligro que resiste su extinción, mientras que el trabajo del futuro aun no acaba de nacer. 

Es muy probable que el trabajo tal como lo conocemos sea desplazado por la maquina (termino polisémico sobre el que habrá de dar precisiones: ¿es un robot?,¿una computadora?,¿un software?, ¿una nube?). Hay margen para que surjan otros trabajos distintos, cuando la maquina haga los actuales, pero, si bien es posible que sean suficientes, lo más probable es que no lo sean. No se trata de resistirse al progreso tecnológico, ni de negar la lenta pero inexorable sustitución del hombre por el autómata, como quien niega el calentamiento global, a la espera del surgimiento de nuevos sectores con nuevos empleos “porque antes ya paso lo mismo”, se trata de ensayar un optimismo matizado. 

Pero el cambio tecnológico probablemente profundice la caída de la masa salarial. Y para algunas demografías el panorama es oscuro. Mas aun en economías con una alta incidencia de la precariedad laboral (ergo: República Argentina). 

Aclaremos, que la revolución tecnológica es más que la IA. Para empezar, la tecnología no solo compite con el trabajador- emulándolo-también lo hace con sus empleadores. Los trabajadores de comercio están siendo jaqueados por los bots de atención al cliente y por el comercio online, que recortan la demanda de las empresas offline en las que trabajan. Los periodistas, escritores y editores profesionales se miden contra las apps de edición gráfica y audiovisual, mientras la producción de contenidos en red fuerza la consolidación, es decir, el achique en número y tamaño del sector audiovisual. Todo lo cual lleva a reducciones de plantas o al cierre liso y llano de empresas.

Y no se trata solo de tecnología y procesos, estamos viviendo una verdadera revolución cultural. Hoy son los trabajadores los que demandan el fin de la jornada laboral y la presencialidad en el puesto de trabajo: ¿qué sentido tienen en un mundo online espejado en la nube? Un ejemplo de esta transformación cultural, es el fenómeno conocido en Estados Unidos y otros países industrializados como la Gran Renuncia (Great Resignation): una caída en la oferta de trabajo y en la cantidad de horas que la gente está dispuesta a trabajar combinada con un aumento de la rotación entre trabajos ¿inconformismo? ¿inquietud? ¿resignificación existencial? Las explicaciones están a la orden del día, pero lo cierto es que el Covid-19 tuvo como secuela un creciente rechazo de los empleos puramente presenciales a favor de aquellos que ofrecen amenities, más flexibilidad y mejores ambientes de trabajo que los hacen atractivos.  

“TODO LO QUE PUEDA SER DIGITAL SERA DlGITAL”- LA REVOLUCION DIGITAL:

Partiendo de dicho axioma, se desarrollan conceptos tales como “ciudadano digital” y “constitucionalismo digital”, donde se incluye una nueva generación de derechos constitucionales como el acceso a la conectividad equivalente al derecho a la movilidad, surgiendo el sujeto político “persona digital” quien debe poder estar conectado todo el tiempo en todas partes.

Estamos frente a la primera Revolución Digital de nuestra civilización cuyos principales puntos son:

# Todo es digital

# Costo marginal cero

# Tensión entre el orden jurídico y nuevos modelos de negocios

# Viejas estructuras industriales en contra de la sociedad digital (industria Vs/ campo de antaño),

# Permanente tensión entre derechos humanos y competencia económica,

# Conflicto en la interpretación de los derechos humanos, particularmente las libertades en materia de información, libertad de expresión y derecho a la información 

# Cuestionamiento de las formas tradicionales de regular la competencia

# La tecnología es sinónimo de poder político y de poder económico, 

# Competencia feroz por innovar y lograr liderazgo tecnológico 

# La geopolítica de la desconfianza en EEUU, por no ser puerto seguro para el tráfico de datos, Estados Unidos piensa lo mismo de China y China lo mismo de Europa y los EEUU.

Contra esto deberemos lidiar, para mantener y/o crear, (si uno puede habituarse), los necesarios e ineludibles “puestos de trabajo”. 

INTELIGENCIA ARTIFICIAL EN LA PERIFERIA DEL CAPITALISMO- AMERICA LATINA:

El título, como es obvio, se refiere a América Latina, como será el trabajo en la misma. 

La IA refleja y reproduce relaciones sociales e intereses dominantes. Si América Latina quiere ser participe activo de los cambios vinculados a ella, los países individualmente, los actores políticos claves y la región en su conjunto deben plantearse preguntas incomodas y desafiar los supuestos generalizados. Porque las voces de aquellas personas que más sufren el impacto de la IA (el cambio climático) están ausentes del proceso de diseño y toma de decisiones: falta escuchar las voces del Sur Global y de su fuerza de trabajo. Hace falta poner la transformación digital sobre la mesa de las políticas prioritarias en un contexto político más amplio.

América Latina se enfrenta a esta transformación en varios aspectos- maltrecha- tanto debido a los numerosos retos políticos y sociales internos de muchos países como a la existencia de una infraestructura digital inadecuada, grandes brechas en educación y capacitación laboral y falta de estrategias en el campo de la transformación energética y digital. Complica aún más la situación el hecho de que la región no tenga una voz común, ni mecanismos que funcionen para articular intereses. 

En este contexto, quiero resaltar la conexión económica, comercial y por ello, política, entre la digitalización y los mercados de datos, la energía que consumen los sistemas de IA y los recursos energéticos y minerales que América Latina ofrece a la economía mundial en transformación. Todas aquellas personas preocupadas por el desarrollo de la región deberían estar en alerta. Un nuevo extractivismo se está sumando al viejo (recordar a Taplin s/Musk y el litio), mientras que este último se redefine: al extractivismo de recursos se suma el extractivismo de datos en el marco de la transformación energética.

La nueva sustracción recolecta datos de forma masiva de cualquiera que se conecte a internet, y la transición energética mundial requiere de nuevos minerales como el litio, un recurso clave para la descarbonización del transporte y para la portabilidad de las tecnologías de la información y las comunicaciones. Así, se puede sostener que “de la misma manera que exportamos litio e importamos tecnologías de alta gama”, es decir, no hay valor agregado alguno que nos beneficie.

La mayoría de las economías latinoamericanas dependen de la exportación de materias primas y productos agrícolas. La baja diversificación de las economías nacionales, la escasa inversión en ciencia y tecnología, y los casi nulos registros de patentes son aspectos que informan sobre la actual falta de capacidad de América Latina de participar de forma más activa en los procesos de transformación en curso.

Además, los índices de desigualdad más altos del mundo y los elevados índices de pobreza requieren siempre atención política inmediata y, por lo tanto, no hay tiempo de pensar a mediano o largo plazo la inserción de debates sobre el futuro del mercado. La transición energética del Norte global brinda una vez más a América Latina la oportunidad de explotar “nuevas” materias primas, aun poco explotadas, ya sea el litio, los minerales raros o similares. Al mismo tiempo, existe el peligro de que en esa economía América Latina siga siendo proveedora de materias primas, condicionando el valor de estas, a la real dependencia de los adquirentes, sin poder negociar, ventajosamente. El panorama es bastante sombrío. –

Eventual salida con educación, capacitación, e igualdad:

La brecha digital, la falta de acceso a internet y la desigual en la distribución de la tecnología son retos importantes en muchos países de América Latina. Entonces, la tarea explicita de los responsables de tomar decisiones debería ser asegurarse de que todas las personas tengan acceso a la tecnología y las habilidades necesarias para beneficiarse de la economía digital. Un programa progresista (tanto a escala local como nacional) debe priorizar el acceso a internet, tratar la educación digital como esencial e incluir programas de capacitación para garantizar que nadie quede rezagado. 

La Central Única de Trabajadores (CUT) de Brasil, la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y la Confederación General del Trabajo (CGT), ambas de Argentina, y la Central Única de Trabajadores /CUT) de Chile han expresado en diversos medios su preocupación por el impacto de la digitalización en el empleo. Ya en 2019 Daniel Gaio- secretario nacional de Medio Ambiente de la CUT brasileña, manifestaba su preocupación al respecto: “una cuestión determinante en el proceso de acumulación de capital y directamente ligada a esta nueva distribución son las cadenas globales de producción donde existe una clara división entre países que concentran tecnología de punta, desarrollo de productos con alto valor agregado y concentración de “propiedad intelectual”  y otros países relegados a una producción con bajo valor agregado, baja capacidad de innovación tecnológica, que se resignan apenas a reproducir o ensamblar productos y equipos (…).Al estructurar grandes cadenas de producción, las empresas transnacionales pueden trasladar las cargas sociales, ambientales y laborales y las amenazas para la institución a los últimos eslabones de la cadena, a empresas locales ubicados en los países del Sur, mientras que los principales beneficios se concentran en las manos de las empresas matrices”. 

Subrayaba Gaio el tema de las “tecnologías y su papel en la economía no es una cuestión de determinismo tecnológico, sino de su control y aplicación en beneficio de la mayoría de la población. El Sur global, en general, tiene poca participación en este debate”   

CONCLUSION:

Aun en medio de los profundos cambios geopolíticos, a América Latina parece caerle del cielo un tremendo poder de negociación: la región tiene las materias primas y las condiciones climáticas para la transición energética. La Unión Europea ha mostrado (en especial desde el inicio de la guerra de Rusia contra Ucrania) un enorme interés en ello. O América Latina aprovecha la situación y vincula sus demandas y necesidades sociolaborales en la era digital con sus negociaciones sobre la explotación de nuevos recursos, o se cementa un rol limitado que no beneficia a las mayorías.

En los países latinoamericanos, es la democracia la que deberá domesticar al capitalismo digital, es decir, instituciones, organizaciones representativas, sociedad civil, trabajadores y emprendedores empujando por nuevos marcos regulatorios, nuevas estructuras, nuevas ideas, nuevos derechos. Y dentro de la región se requieren cooperaciones gubernamentales muy concretas para aprovechar las ventajas geológicas del momento. 

El mundo esta dividido entre sociedades que viven a fondo la revolución del conocimiento y otras en las que vivimos en la cultura de la preinternet. Argentina es un país que tiene una oportunidad única para ser parte de este cambio brutal que vive el mundo. El Estado debe comprender su rol para empujar este ingreso, para lo cual deberá recuperar el espíritu agonal, de la lucha sin ira, del respeto del adversario y hasta la amistad entre rivales, algo que se ha olvidado y que tan necesario resulta restaurar.

No se agota aquí el análisis de la cuestión: considerando que el desarrollo de la IA esta en manos de los capitales más poderosos del mundo, una luz amarilla- con tendencia al rojo- se enciende para las sociedades, la Argentina incluida.  

MATERIAL CONSULTADO:

“Atlas de la Inteligencia Artificial”, Ed. Fondo de Cultura Económica

“Automatizados”, de Eduardo Levy Yeyati y Dario Judzik, Editorial Planeta, 2024

“Vatican News”, junio/24, por internet

“Espía” diario Perfil, del 18/feb/24

“M&M”: Milei y Musk”, redactado por J. Fontevecchia, diario “Perfil” del 8/sept/2024,

Demás material citado en la nota.