MARIA DELIA ALESSIO
SANDRA PATRICIA DIAZ
ABSTRACT
Este trabajo busca mediante un repaso por toda la historia y evolución del Sindicato y sindicalismo como pilares fundamentales del derecho colectivo del trabajo establecer su utilidad tal como fueran concebidos o la necesidad de realizar ajustes para mantenerse vigentes.
Para ello nos valimos de artículos periodísticos y doctrina.
La bibliografía hallada en su mayoría no es actual, lo que pone de manifiesto que es un tema al cual los autores contemporáneos no lo consideran merecedor de mayores estudios o investigaciones, tal vez producto de que el apogeo del movimiento sindical se dio en otras épocas, y luego permaneció en el tiempo con pocas modificaciones, conservando las estructuras tradicionales Por eso mismo, nos pareció interesante tratar de descubrir cómo evolucionarán a la luz de las nuevas tecnologías y modalidades de trabajo
I.-INTRODUCCION
En el presente trabajo, abordaremos una de las principales figuras del derecho colectivo de trabajo: el Sindicato. Nos proponemos dar una visión general del mismo como organización básica creada para la defensa de los intereses de los trabajadores, haciendo un somero repaso sobre sus orígenes y evolución histórica, profundizando las características particulares en la República Argentina.
Analizaremos las diversas situaciones y problemáticas que atravesaron en el tiempo, como también las que se dan en la actualidad, con las particularidades propias de la época como son las nuevas modalidades de trabajo, la transnacionalización, la globalización y como consecuencia los cambios que necesitan llevarse a cabo no solo para retomar su papel sino para volver a adquirir relevancia en el panorama económico y social
II.- DESARROLLO:
1-Sindicato y gremio. Sus orígenes:
Según lo define el diccionario, Sindicato:. nombre masculino. Asociación de trabajadores para la defensa y promoción de sus intereses. Similar: asociación/agrupación/gremio/federación/confederación/unión
Gremio:. nombre masculino. Corporación formada por los maestros, oficiales y aprendices de una misma profesión u oficio, regida por ordenanzas o estatutos especiales. 2. nombre masculino- Conjunto de personas que tienen un mismo ejercicio, profesión o estado social. Similar: corporación/asociación/comunidad/ sociedad/ agrupación/ cuerpo /hermandad/ colegio/ cofradía
Según lo define Wikipedia, el concepto de sindicato permite identificar a una organización de gente trabajadora que se desarrolla para defender los intereses económicos, profesionales y sociales vinculados a las tareas que llevan a cabo quienes la componen.
Entonces, podemos definir al sindicato como una asociación de trabajadores que tiene el cometido de velar por la defensa de sus intereses laborales, sociales y económicos frente a su empleador, siendo que el empleador puede ser una empresa privada o el Estado mismo. El concepto de sindicato permite identificar a una organización de gente trabajadora que se desarrolla para defender los intereses económicos, profesionales y sociales vinculados a las tareas que llevan a cabo quienes la componen
Se ha considerado que históricamente el antecedente del sindicato fueron los gremios, que eran agrupaciones de artesanos de un mismo oficio o profesión según lo adelantado.
En realidad, los gremios fueron las primeras agrupaciones de quienes tenían un oficio en común y estaban marcadas por ello, sometiéndose a la agrupación, no sólo las defensas de los derechos y el asegurar el ejercicio de un trabajo honesto, sino también las enseñanzas del oficio que se trasladaban de maestros a aprendices-
Originariamente estaban destinados a proteger los intereses de quienes practicaban la misma actividad, aunque luego se fueron escindiendo más pormenorizadamente, aglutinando a los trabajadores de la misma especialidad u oficio. Esto fue una derivación lógica del crecimiento de la actividad económica y de las ciudades, encontrando sus primeras expresiones en la Edad Media y su máximo apogeo en el Renacimiento.
En esa división más específica por oficio, se buscaba la mejor protección de los intereses de cada grupo pero también produjo una categorización de los gremios una jerarquización entre gremios mayores y menores y en algunas ciudades también gremios medianos, todo de acuerdo a los ingresos que percibían
Los objetivos del gremio eran el bien común de los practicantes de un oficio y establecer las reglas del aprendizaje. Así, se establecían la duración, derechos y obligaciones del maestro y del aprendiz, exámenes que permitían ingresar como miembro al gremio. Esto servía para la transmisión de conocimientos y para la regulación de la competencia futura.
Los aprendices recibían manutención y alojamiento y generalmente se les pagaba por su trabajo, recibiendo además la educación necesaria para cuando tuvieran su propio taller; aprendían a leer y a hacer cálculos, cuestiones básicas pero que estaban fuera del alcance de la población en general.
Para convertirse en maestro y tener la posibilidad de abrir su propio taller, no solo se debían tener los conocimientos y completar el aprendizaje, sino que se debía contar con la aprobación del gremio.
Luego del aprendizaje y haberse convertido en maestro, quien quisiera ejercer un oficio debía inscribirse obligatoriamente al gremio que fijaba los precios y salarios comunes, la persecución del fraude y las malas prácticas, el control de calidad de los productos y la prohibición de la competencia desleal entre socios.
Los gremios tuvieron una gran influencia en las ciudades, producto del incremento del comercio, lo que les dio un papel relevante en la economía y sus representantes llegaron a gobernar e incluso a encumbrarse como nobles.
Con el avenimiento de la Revolución Industrial y del capitalismo, las condiciones de trabajo cambiaron y se precarizaron. Las grandes ciudades concentraban a la población, mano de obra de las fábricas y talleres con maquinarias que funcionaban permanentemente.
Las malas condiciones de los lugares de trabajo y la constante presión por parte de los jefes hacia sus empleados contribuyeron a crear el movimiento de los sindicatos laborales a finales del siglo XVIII. A menudo eran extensiones de los gremios de artesanos, por lo que al comienzo los sindicatos representaron a los trabajadores especializados como a mécanicos e impresores. Los sindicatos buscaban proteger los derechos de los trabajadores frente a los inescrupulosos propietarios de fábricas,
A los propietarios no les gustaba que los trabajadores se unieran para limitar sus beneficios, por lo que atacaban a las organizaciones fracturándolas de la manera que fuera; si un sindicato de trabajadores no se podía disolver entonces perseguían directamente a las personas; los que se unían a un sindicato eran discriminados.
Los capitalistas tenían el apoyo de la sociedad, la economía, la ley y la política, por lo que presionaban al gobierno, y fue así como consiguieron la prohibición de asociaciones y sindicatos entre 1799 y 1824, también una ley que hizo imposibles las huelgas, al convertirlas en ofensa criminal.
Las peticiones de un salario mínimo o de una fórmula para ajustar salarios de acuerdo al precio de los alimentos fueron sistemáticamente ignoradas por los sucesivos gobiernos, quienes no querían intervenir en pactos económicos entre trabajadores y empresarios.
No obstante, todos los abusos y proscripciones la lucha de los trabajadores continuó y finalmente, hacia 1930 los gobiernos hicieron lo que el movimiento obrero hacía tanto tiempo venía pidiendo y comenzaron a mejorar lentamente las condiciones de trabajo, mediante leyes que intentaban poner freno al abuso y explotación de los empresarios hacia los obreros, estableciéndose reglas mínimas.
2) Los orígenes del Sindicato en la República Argentina:
En nuestro país las inmigraciones de europeos cambiaron drásticamente no solo la urbanización sino también las costumbres, y generaron un nuevo ser nacional, que es la fusión de todas las diferentes culturas que arribaron en busca de nuevos horizontes, en busca de una nueva vida.
Con las inmigraciones el país pasó de ser básicamente rural a modernizarse y en muy pocas décadas transformarse en agro exportador, con trenes, industrias incipientes, frigoríficos, puertos y buques fluviales y de alta mar.
Las primeras asociaciones que surgieron fueron creadas para solventar las necesidades de los grupos que pertenecían a una misma región o país, fueron asociaciones solidarias principalmente que buscaban dar apoyo y contención, tales como mutuales, sociedad de socorros mutuos.
Junto a los inmigrantes llegaron las ideas obreras que comenzaban a desarrollarse en Europa, tales como el anarquismo y el socialismo, las primeras grandes corrientes que existieron en el sindicalismo mundial y argentino.
Los socialistas seguían principalmente las ideas de Carlos Marx, un alemán que había escrito varios libros importantes apoyando las luchas obreras, como El Manifiesto Comunista y El capital. Los socialistas, al igual que los anarquistas, pensaban que había una lucha de clases entre los trabajadores y los capitalistas, pero a diferencia de los anarquistas, pensaban que los trabajadores debían tratar de tomar el poder del Estado mediante una revolución para establecer una economía socialista, sin empresas privadas.
Desde fines del siglo XIX algunos socialistas de Argentina y otras partes del mundo, crearon partidos obreros, abandonando la idea de tomar el poder mediante una revolución y pensando que si los trabajadores se unían en un partido, podían ganar las elecciones y realizar los cambios pacíficamente. Estos socialistas fueron conocidos como socialdemócratas.
Los anarquistas seguían principalmente las ideas del francés Proudhon y los rusos Bakunín y Kropotkin, partidarios de una sociedad sin Estado, en la que las ciudades y los centros de trabajo tenían que organizarse sin autoridades, dirigidos por asambleas en las que participaran todos.
Como los anarquistas estaban en contra del Estado, estaban también en contra de los partidos políticos y las leyes, y por eso nunca crearon un partido anarquista ni apoyaron la sanción de leyes laborales.
Las características del sindicalismo de un país o de una región dependen de toda una constelación de factores económicos, sociales y políticos, de tradiciones y vivencias históricas. El elemento tradicional influye sobre todo en la configuración de la legislación sindical, cuyas modalidades pueden perdurar o cambiar bruscamente al vaivén de los regímenes (VON POTOBSKY., Gerardo)
Nuestro país no está exento de ello, y la creación y evolución de los sindicatos responde a esos factores. En 1857 se crea en Buenos Aires la primera organización obrera del país, la Sociedad Tipográfica Bonaerense, una mutual que más adelante, en 1878 se convertiría en el primer sindicato argentino, la Unión Tipográfica, y en el primer grupo de trabajadores en realizar una huelga.
Luego y hasta 1890 fueron surgiendo organizaciones tanto de los trabajadores como de los empleadores (Sociedad Rural Argentina, Club industrial que luego pasó a llamarse Unión Industrial Argentina). En la década de 1880 se crearon 21 sindicatos, al finalizar la década, producto de la crisis económica bajaron los salarios, la desocupación creció y se produjeron huelgas.
La gran cantidad de sindicatos de oficio que fueron surgiendo y la multiplicación de las huelgas llevó a los primeros intentos de coordinación y unión entre los sindicatos ya sean de origen anarquista o socialista.
La búsqueda de la unidad sindical se dio en la década 1890-1901, donde se crearon alrededor de 50 sindicatos que abarcaron casi todos los oficios. Por aquel entonces los sindicatos y las huelgas eran considerados básicamente como delitos, los empleadores rechazaban negociar con los sindicatos y reprimían su organización con despidos, listas negras, llegando a solicitar al Presidente de la Nación que no aceptara exigencias colectivas de los obreros y que expulsara del país a los activistas sindicales extranjeros que perturbaban el orden social.
En 1901 se crea la Federación Obrera Argentina (FOA) integrada por varios sindicatos socialistas y anarquistas. A partir de allí, el movimiento obrero argentino tuvo siempre al menos una central de máxima conducción. Esta unidad no prosperó y en 1903 los socialistas se separaron para crear la Unión General de Trabajadores (UGT), y en 1904 los anarquistas cambian el nombre a la FOA para crear la Federación Obrera Regional Argentina (FORA).
Pese a las divisiones entre socialistas y anarquistas, la unidad sindical, por encima de las corrientes ideológicas y políticas será una preocupación permanente del movimiento obrero argentino, en todos los congresos sindicales se tratan como primer tema el problema de la unidad y se realizan gestiones con los sindicatos de otras corrientes para intentar constituir una central que los contuviera a todos.
La UGT socialista se disolvió en 1909 dando paso a la Confederación Obrera Regional Argentina (CORA). Con CORA surge en Argentina el sindicalismo revolucionario, o simplemente sindicalismo, como nueva corriente sindical, con origen en Francia, que reclamaban la desvinculación total de los sindicatos, tanto de corrientes ideológicas como de los partidos políticos.
En 1914 los sindicatos de la CORA la disuelven para sumarse a la FORA, lográndose la unidad del movimiento sindical argentino. La FORA fue la central sindical que distinguió al movimiento obrero en su primera época, si bien todas las corrientes sindicales querían una central, las luchas internas terminaron dividiendo a la FORA en FORA anarquista y la FORA del IX congreso.
La FORA se extendió por todo el país; un avance decisivo de ese período fue la agrupación de La Fraternidad y la Unión Ferroviaria, para crear la Confraternidad Ferroviaria, que tomó el modelo de sindicato por rama de industria, fuertemente centralizado, capaz de negociar con las grandes empresas y los gobiernos y que en el futuro sería el modelo clásico del sindicalismo argentino
La FORA comenzó a decaer luego de las grandes masacres (1919 y 1922), el movimiento obrero comenzó a abandonar la vía revolucionaria y comenzaron a preferir la organización por rama de industria, postergando al sindicato de oficio.
En 1922 hay un nuevo intento de los sindicatos de crear una central sindical única pero este intento fracasa y como resultado se disuelve la FORA del IX congreso y se crea una nueva central dominada por los sindicalistas revolucionarios, la Unión Sindical Argentina (USA). Una nueva división se produce en 1926 y se crea la Confederación Obrera Argentina (COA), dominada por los socialistas.
Esta confederación tenía menor cantidad de sindicatos que USA pero contaba con el apoyo de los más poderosos (principalmente la Confraternidad Ferroviaria y La Unión de Obreros Municipales).
La COA adoptó un principio de organización que difería de las anteriores, tomando como forma básica el sindicato de rama.
En un contexto de crisis económica mundial y en Argentina el golpe de estado militar, que trajo aparejado la represión al conjunto del movimiento obrero, se precipitó la unidad y en fecha 27 de septiembre de 1930 se fundó la Confederación General del Trabajo (CGT), aunque la organización formal mediante un Congreso Constituyente fue seis años después, entre el 31 de marzo y el 2 de abril de 1936. La CGT impulsará al movimiento obrero hacia una nueva etapa, consolidando el sindicato de rama, estableciendo la dedicación exclusiva de los dirigentes sindicales pagándoseles remuneración y vinculando al sindicalismo con la vida política democrática.
La creación de la CGT fue un acto de enorme trascendencia en la vida política del país, porque preparó las condiciones para que la clase obrera dejara de ser un actor marginal en el proceso histórico para pasar a ser protagonista.
3).- La función de los Sindicatos:
La actividad de los sindicatos se realiza desde el análisis jurídico, como la exteriorización de voluntad colectiva de los trabajadores organizada en defensa del interés profesional, en relación cada uno de asociación respecto de los demás y de parte, con respecto a la propia asociación. En consecuencia, su función es la de regular y auto tutelar el interés colectivo y privado de los trabajadores dependientes, sea negociando con los empleadores o incorporándolo a los criterios de decisión política del gobierno. (“La función de los Sindicatos” de Luis Ramírez Bosco, Edit Universidad ,1976)
La estructura económica y social industrial capitalista ha estado caracterizada desde sus orígenes por provocar -entre otras cosas- novedosos problemas a quienes fueron en dicha estructura “solo trabajadores”.
Debido a la relación de dominación económica realizada por la apropiación por otros de los medios de producción, los trabajadores resultaron perjudicados, no contando con la capacidad de negociación necesaria para poder establecer con su empleador las normas convencionales que atendieran sus intereses.
Es así, que la primer función del sindicato fue suplir este déficit del poder individual en la negociación, por vía de la negociación colectiva y nos lleva en la actualidad a reflexionar sobre el presente y futuro de este esquema bipartito obrero-patronal, cuando resulta notorio como la legislación y poder estatal han ido dándoles un apoyo igual o hasta más fuerte que el de los sindicatos profesionales.
En alguna medida el Estado ha ido reemplazando al sindicato en esta tarea pero no por ello podemos concluir en su agotamiento: por cuanto el sindicato hoy, debe hacer valer el poder colectivo de los trabajadores más bien frente al moderno e intervencionista Estado que frente al empleador.
Este Estado intervencionista puede usar los convenios colectivos como instrumentos de planificación y por tanto, propugna la existencia de pocos sindicatos y pocos convenios, para facilitar su labor.
Esta situación es aplicable al caso argentino, donde la organización sindical contemporánea se realizó a través de un movimiento que partió desde el poder político y grandes organizaciones, hacia abajo y no a la inversa.
Para que la función sindical sea efectiva debe desarrollarse influenciando mayormente al gobierno estatal, a fin de que éste ejerza su poder en modo favorable o no contrario a los intereses de los trabajadores.
Podemos señalar, que la labor sindical ha dejado entonces de desarrollarse al modo tradicional como una exclusiva relación de presión y negociación frente al empleador, siendo en la actualidad su tarea política de igual o mayor importancia que la anterior.
Ello nos lleva a concluir que la función de los sindicatos no es una función estructural de mera presencia sino política, consistente en lograr la máxima participación posible en las políticas nacionales.
En nuestro país, la experiencia indica que los dirigentes sindicales han preferido incorporarse al gobierno individualmente dentro de sus órganos o poderes (legislativo, ejecutivo)
4).-El modelo sindical Argentino:
Los datos de la realidad laboral y su expresión normativa configuran en su conjunto, más allá de los altibajos sociopolíticos de la Argentina, un esquema estructural que merece la denominación de “modelo sindical argentino”, tomándose el término “modelo” como caracterización descriptiva que pretende presentar los perfiles propios que le dan singularidad no sólo dentro de Latinoamérica sino también en la realidad sindical internacional.
El derecho sindical argentino, como prevalece en Latinoamérica, sigue la corriente reglamentarista que se caracteriza por una regulación explícita y detallada de aspectos relativos a la estructura interna de las organizaciones sindicales; tiene raíces históricas derivadas de un proceso de intervención tutelar del Estado como promotor del surgimiento y consolidación de las organizaciones de trabajadores. La ley contempla los diversos tipos de sindicatos, como pueden ser reconocidos, trámites y requisitos para su inscripción y reconocimiento, creación de organizaciones de grado superior, materias que deben estar obligatoriamente incluidas en sus estatutos, órganos directivos, composición, designación de sus integrantes, ingresos económicos, mecanismos de recaudación, administración, etc.
En nuestra práctica laboral y legislación positiva el carácter de sujetos colectivos típicos del derecho sindical lo han tenido las organizaciones que adopten la forma asociacional, si bien el art. 14 bis de la C.N. garantiza el derecho de los trabajadores a su organización sindical libre y democrática, con lo cual posibilita la elección de variadas formas de estructura organizativa.
La forma asociativa específica, tiene como principio fundante la profesionalidad, ya que la base de aglutinación radica en una comunidad de situación laboral de oficio, de actividad del empleador o de empresa, y no ideológica o partidista. La adhesión a una determinada postura ideológica, política o religiosa se traduce en la constitución de líneas o corrientes que actúan y compiten dentro del ámbito interno y cuyas posiciones se dirimen en el proceso electoral.
El art 14 bis de nuestra Constitución Nacional instituye una formula (organización sindical libre y democrática) que no restringe el ejercicio de la autonomía colectiva a una modalidad o forma estructural determinada, como tampoco lo hacen los Convenios N° 87 y 98 de la O.I.T. No obstante, en la tradición y en la práctica sindical argentina, las asociaciones de trabajadores han adoptado la formula asociativa como canal único de representación y defensa de los intereses profesionales (Caro Figueroa, José Armando, “Propuestas para una ley de libertad sindical”)
Si bien la pluralidad sindical resulta posible en nuestro país y está permitida por el ordenamiento jurídico, se ha adoptado la unicidad como modo de representación de los intereses colectivos, que no se trata de unicidad impuesta por normas del Estado, sino de la unidad que surge de forma espontánea de la voluntad y conciencia de los propios trabajadores, quienes propician la unificación de las atribuciones representativas, otorgándolas con carácter exclusivo a una sola organización en cada sector profesional.
El principio de concentración sindical va de la mano con la tendencia unificadora , ya que como refleja la convicción de que conviene a las finalidades del movimiento obrero la agrupación en grandes organizaciones masivas de primer grado y con extenso ámbito de actuación territorial, que comprenden una numerosa base de afiliados, sólida estructura contributiva y mayor capacidad de movilización, presión y negociación.
Ligado a las características señaladas, se encuentra la estructura en forma piramidal, dada por una conformación tal que se apoya en las organizaciones de base, las cuales se asocian en asociaciones de grado superior -federaciones y confederaciones-cuyas posiciones jerárquicas deben respetar el funcionamiento autónomo y de accionar independiente para los sindicatos de nivel inferior que las componen. Esa unidad de acción ha sido gestada desde abajo hacia arriba por decisión autónoma de las organizaciones que integran el movimiento obrero argentino, que ha sido institucionalizada a través de la unidad orgánica de la CGT.
Otra característica es la amplitud de los fines sindicales, ya que para nuestro sindicalismo, el trabajador no sólo es considerado como prestador de trabajo sino como persona humana integral, con necesidades que trascienden la esfera laboral y profesional, vale decir, no sólo es la subsistencia personal sino que es miembro de una familia y de una comunidad, por lo que las decisiones institucionales influyen sobre su calidad de vida, perspectivas individuales y familiares y también al lugar que corresponde a la clase trabajadora y a las organizaciones que los representan respecto de una distribución más justa de la riqueza nacional como respecto del crecimiento mismo del país.
Es así que las organizaciones sindicales persiguen un variado espectro de objetivos en el plano socioeconómico, cultural, asistencial, comunitario, educativo, y de esparcimiento.
También se señala como caracterizante que se da una representación unificada en los lugares de trabajo, particularidad propia de la estructura sindical argentina, mediante un sistema dinámico, el de los delegados de personal y comisiones internas elegidos por la totalidad de los trabajadores del establecimiento.
Se pone de manifiesto como tendencia propia del sindicalismo argentino la existencia de una alta tasa de sindicalización, a diferencia del resto de los países latinoamericanos y Estados Unidos, siendo similar a la de los países más industrializados de Europa; esta característica proviene en gran medida de la cantidad de servicios y beneficios que se ofrecen a sus afiliados, lo que logra una gran captación.
Para finalizar, se menciona como caracterizante de nuestro movimiento obrero sindical, un activo protagonismo político, tanto en épocas de inestabilidad y crisis institucional, que impulsaron a la dirigencia sindical a fin de mantener la presencia del movimiento obrero como fuerza social gravitante , a elaborar una estrategia política propia y autónoma, operando sin la intermediación partidaria frente a los centros de decisión del Estado y otros factores de poder.
La politicidad del sindicalismo argentino es un dato de la realidad, más allá de las polémicas que plantean los doctrinarios sobre su legitimidad, instrumentación y límites.
5).-La evolución de los sindicatos. Que papel tendrán en el futuro:
El mundo experimentó a partir de la década del 80, cambios estructurales debido al avance vertiginoso de las nuevas tecnologías, especialmente de la biotecnología y telecomunicaciones.
Esta denominada “Revolución Tecnológica” impactó en todos los aspectos de la vida social, no escapando de ella el ámbito laboral ni sindical.
La globalización y transnacionalización de la economía a la par de contribuir a mayores y más complejos y eficaces sistemas de gestión y logística, han traído consigo un aumento importante del desempleo y subempleo, proliferando nuevas formas mas flexibles de contratación con mayor fragmentación y exclusión de personas del empleo asalariado, la estabilidad y la seguridad social.
Nos encontramos ante un panorama incierto en el mundo del trabajo y sindical.
La globalización, los cambios demográficos, medioambientales y tecnológicos vienen modificando los mercados laborales en la actualidad y determinaran también los del futuro cercano.
El doble proceso de internacionalización empresaria e integración regional presentó para los sindicatos un enorme desafío adaptativo, al contesto que los propios cambios tecnológicos modificaron a su vez los procesos de producción y organización del trabajo.
El paso de los empleos manufactureros a los de servicios; la economía informal, la externalización de los empleos sindicalizados y la mutación de la relación laboral o la automatización son algunos de los factores que llevan a la merma a nivel mundial en la afiliación sindical, disminuyendo a consecuencia la capacidad de los sindicatos para organizar y prestar servicios a sus trabajadores.
Esta situación desvincula a los trabajadores de sus marcos reguladores de referencia en las relaciones laborales y, a su vez, dificulta las posibilidades de organización alternativa como forma de modificar la situación de precariedad.
El impacto de todos estos cambios se agudizaron particularmente en países con menores niveles de desarrollo y producción debido a que los mismos se produjeron en contextos de endeudamiento, perdida de capacidades productivas, bajos niveles de competitividad y con Estados incapaces de proteger con seguro de desempleo a los trabajadores que quedaban excluidos.
Particularmente en nuestro país, la década del 80 implicó el comienzo de un doble proceso de democratización y desestructuración del estado interventor, con consecuencias en el mercado laboral y la orientación de la política laboral de los diversos gobiernos, así como también en las formas de acción colectiva de los agentes sectoriales.
Estos cambios políticos y económicos operados profundizados en la década del 90, modificaron la base social sobre la cual se asentaba el poder sindical afectando sus vínculos tradicionales con el Estado y el sistema político (H. Palomino, “Sindicatos y Nuevos Movimientos Sociales en América Latina”)
Las reformas neoliberales implementadas durante el gobierno de Menen contribuyeron a la fragmentación y división del sindicalismo. El cambio de modelo productivo minó las bases sociales de las organizaciones sindicales generando nuevas lógicas de organización popular que por primera vez, no estaban ligadas al ámbito del trabajo.
Las formas clásicas de expresión sindical (huelgas, negociaciones colectivas, etc) se fueron debilitando y los sindicatos tuvieron que reorientar la forma de intervención y los mecanismos para obtener recursos.
Algunos sectores optaron por adaptarse y otros por impugnar y oponerse a la política del gobierno, dando origen a un sindicalismo disidente dentro del cual surgieron dos organizaciones; la primera cuyo objetivo fue construir una central paralela para conformar un modelo sindical totalmente nuevo (la CTA) y la segunda, un movimiento denominado MTA que buscaba diferenciarse de las lógicas sindicales tradicionales-. Ambos movimientos, adoptaron estrategias movilizadoras con formas de expresión novedosas a los fines de obtener visibilidad pública y constituyeron nuevas alianzas sociales y políticas en un contexto de movilización diversa y creciente (M. Armelino, “Informe de Coyuntura Laboral-laboratorio”, 5-11, 2004)
Podemos concluir que durante ésta década, el sindicalismo pierde poder pero emergen formas alternativas de sindicalismo con rasgos diferenciados. El mundo sindical se complejiza con nuevos desafíos tanto para la clase política como para la dirigencia y sus bases.
El proceso de revitalización sindical posterior a la convertibilidad, posibilitó el fortalecimiento de los trabajadores y de las organizaciones tradicionales (sindicatos y federaciones con personería gremial)
Algunos de estos sindicatos desarrollaron luchas contra la precarización o contra la tercerización, subcontratación des-sindicalización y/o incorrecto encuadramiento sindical. En otros casos, fueron los propios trabajadores y sus organizaciones de base (comisiones internas) quienes desarrollaron éstas tareas, logrando en algunos caso el acompañamiento sindical y en otros, enfrentados claramente con los mismos.
6).–Perspectivas del sindicalismo:
Los movimientos sindicales desde finales del siglo pasado y hasta mediados de la década del 70, se manejaron dentro de un marco preconcebido y estable, con relaciones de empleo a largo plazo estables, con actores sociales organizados en torno a valores compartidos y con la presencia de un Estado con poderosa incidencia en la economía.
Tradicionalmente, los Sindicatos han intentado equilibrar la balanza entre capital y trabajo a través del fomento de la negociación colectiva; así como también a través de la acción colectiva han canalizado el conflicto social y mejorado la redistribución de las ganancias.
En la actualidad, los cambios tecnológicos, los nuevos modelos de organización laboral, la existencia de una fuerza laboral distinta y asociada a la economía de servicios predominante a nivel mundial, el nuevo modelo descentralizado de relaciones laborales y la creciente globalización e internacionalización de las economías han debilitado la posición del sindicalismo, con un progresivo debilitamiento de la protección legal de los trabajadores, observando una declinación en la tasa de sindicalización.
Esta tendencia decreciente en la tasa de sindicalización es un fenómeno observado a nivel mundial con pocas excepciones, ocurriendo tanto en países desarrollados como en desarrollo
Entre los múltiples y difíciles problemas a resolver por los sindicatos a los fines de intentar revertir esta tendencia de desafiliación, podemos mencionar el idear estrategias para reclutar y poder dar representatividad a los trabajadores con nuevas habilidades y carreras no convencionales, focalizados en su gran mayoría en los servicios. Sin perjuicio de ello, tienen que también intentar representar a los trabajadores atípicos, procurando conciliar los intereses a veces contrapuestos de los diversos grupos de trabajadores, en especial de aquellos que no encuentran atractivo o justificación en la afiliación al sindicato
Como se adelantaba, la afiliación sindical es inferior en el caso de las personas con alguna forma de empleo atípico o empleo precario tales como los trabajadores temporales, informales, por cuenta propia y de plataformas digitales; siendo muchos los obstáculos con los que han tropezado los sindicatos para intentar organizar y prestar servicios a estos trabajadores a través de sindicatos existentes o creándose nuevas organizaciones.
Ante la creciente descentralización en las negociaciones y la imposibilidad de dar cobertura aunque sea parcial a la mano de obra marginal, los sindicatos deberán intentar medidas que aseguren para los mismos, mínimos aceptables tanto en materia de condiciones laborales como de salarios.
En nuestro país, la Asociación de Personal de Plataformas (APP) está organizando a los trabajadores de la economía de las plataformas digitales a través de un nuevo sindicato financiado por la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y la Confederación General de Trabajadores de Argentina (CGT). Por su parte, los empleados de sistemas informáticos que carecían de representación gremial, fundaron en 1992 en defensa de sus derechos en la industria, la “Asociación Gremial de Computación y Afines de la República Argentina”, logrando en 1993 inscripción gremial simple y luego de varios años en1998 obtener Personería Gremial N° 1956, publicada en 2020 en el Boletín Oficial. Esta Asociación a diferencia de la mayoría, se sostiene única y exclusivamente con los aportes de los trabajadores no existiendo aportes patronales. Cuenta con el Convenio de Trabajo Informático N° 1696/23 que se aplica a los trabajadores en empresas del sector hardware, software y servicios informáticos de todo el territorio de la República Argentina.
En la actualidad, los Sindicatos han comenzado a intervenir lentamente en el campo de las empresas de economía digital, con la dificultad innegable de adaptar el modelo representativo tradicional a esta nueva realidad.
Otro importante problema que se presenta a los sindicatos en la actualidad, proviene de las nuevas políticas de recursos humanos que emplean muchas empresas, incorporando sistemas de remuneración individualizados, comunicación directa del management con los trabajadores, sistemas de producción en grupos de trabajo polivalentes con liderees de grupo que forman asimismo parte del management y son en muchas ocasiones elegidos por los propios trabajadores. Resulta indudable que todas estas iniciativas excluyen a los sindicatos de cuestiones que anteriormente eran objeto de negociación colectiva.
Por otro lado, el creciente desempleo especialmente dado en países con economías sujetas a ajustes, desregulaciones y privatizaciones influye desfavorablemente sobre la acción sindical, que se topa con la imposibilidad de negociar incrementos salariales superiores a los que el mercado concedería, reduciéndose con ello su poder e influencia y viéndose en la necesidad de justificar su derecho y capacidad de representación aún en países en los que los sindicatos gozan de reconocimiento y status público.
Con la globalización de los mercados financieros y la internacionalización de las economías, se presenta hoy la necesidad para los Sindicatos de considerar la posibilidad de una organización Regional de los mismos en los distintos países
En la mayoría de los países y en nuestra Republica Argentina, la libertad de sindicalización es solo para los trabajadores en relación de dependencia, siendo este un punto de inflexión ya que los trabajadores autopercibidos como micro-emprendedores llevan adelante sus conflictos de manera auto organizada por creerse independientes y no tener legitimación las organizaciones sindicales para representarlos
A partir de esto, se presentan dos líneas de pensamiento: una tradicional, ajustada a la norma legal, que considera que los sindicatos únicamente pueden representar a los trabajadores en dependencia y otra, que considerando el rol fundamental de los sindicatos como aglutinadores de intereses comunes de estos trabajadores denominados “autónomos vulnerables” por poseer escasa capacidad de negociación individual de las condiciones laborales no encuentra obstáculo a su representatividad, fundándose en los convenios de la Organización Internación del Trabajo N° 87 que establece en su art 2 el derecho de libertad sindical como una garantía propia del trabajador (tanto dependiente como autónomo) y el N° 98 que promueve la negociación colectiva como medio más eficaz para reglamentar las condiciones de trabajo.
Los Sindicatos han debido replantearse sus tradicionales estategias en miras a su supervivencia ya que los nuevos tiempos requieran nuevas estrategias también. Y sin dudas, en la mayoría de los casos, han entendido que deben adaptarse y cambiar y ampliar la esfera de su influencia.
III).-CONCLUSION:
En estos tiempos actuales, resulta innegable la necesidad de repensar la funcionalidad de la naturaleza y objetivos tradicionales de los sindicatos ya que, al haber cambiado el trabajo en todas sus formas, como correlato, los organismos que agrupan y representan a los trabajadores deberán tener la capacidad de adaptarse; es decir que, al haber mutado las tradicionales formas de prestación laboral, inexorablemente debe cambiar todo lo vinculado al trabajo, la legislación y las asociaciones que representan a los trabajadores deben acompañar el cambio, proporcionando una protección acorde a las nuevas circunstancias.
Los sindicatos, aún debilitados, siguen siendo uno de los actores principales en la lucha contra la precariedad laboral y el empleo de calidad. Son actores claves en la defensa de los derechos de los trabajadores y su actividad en salvaguarda del equilibrio entre la relación patrón-obrero y los derechos y obligaciones emergentes de la relación laboral.
Como consecuencia de ello, los sindicatos no pueden ceder la posición lograda a través de la lucha de tantos años, encontrándose legitimados por los propios trabajadores en sus funciones de representación y protección, deberán tomar la posta en recuperar espacios, atraer a los nuevos trabajadores que por diversos motivos no cuentan con inclinación a la afiliación, y a aquellos que por sus trabajos no convencionales y modernos, no pueden encuadrarse en los sindicatos tradicionales, creando de ser necesario nuevas asociaciones que los contengan, demostrando los beneficios que tiene pertenecer a un organismo que velará por los intereses de todo el grupo.
Por otro lado, deberán hacer un mea culpa sobre todo los dirigentes sindicales, que en las últimas décadas han antepuesto sus intereses personales a los intereses del grupo de trabajadores que les delegaran la representación, en detrimento de la relación entre las bases y la dirigencia al estar sospechados de corrupción y oportunismo político para perpetrarse en el poder.
Hace falta un sindicato que recupere la imaginación, un sindicato imaginativo que trate de descubrir o aportar ideas sobre que, tipo de actividades socialmente útiles se van a poder desarrollar en el futuro. Es muy claro que si el sindicato no se plantea tal debate los cambios sociales y tecnológicos le adelantarán y quedará como un mero convidado de piedra de la nueva realidad socioeconómica. Además, un sindicato imaginativo debe llevar a la opinión pública este debate y debe tratar de dar respuesta o de abrir caminos a estos problemas. (Fernández Madrid, 2007:139).
BIBLIOGRAFIA
-Corte, Néstor, El modelo sindical argentino. Régimen legal de las Asociaciones Sindicales, Rubinzal Culzoni, Editores, 2° edición actualizado, 1994
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