JAVIER FRANCISCO SERPA
ABSTRACT
Este trabajo propone abordar principalmente la discusión sobre la posibilidad de que pueda existir la acción colectiva y la organización sindical de los trabajadores frente al capitalismo de plataformas imperante en la actualidad.
Las singularidades de la organización del trabajo de plataformas dificultan las oportunidades de coordinación y acción colectiva de los trabajadores, poniendo en debate, incluso, que sean los sindicatos quienes puedan asumir esa tarea. Consecuentemente, la pregunta por la vigencia de los sindicatos como la principal forma organizativa de los trabajadores resulta pertinente frente a los nuevos desafíos planteados por el capitalismo digital de las referidas plataformas.
Por tanto, una institución como el sindicato creada hace más de un siglo para hacer frente a la explotación del trabajo fabril, ¿cuenta con la capacidad de restituir un relativo equilibrio entre trabajo y capital frente a la explotación algorítmica lanzada por las plataformas?
Considero que esta pregunta es compleja y, para intentar responderla, es preciso alejarse de una mirada descontextualizada. Por el contrario, siempre se ha entendido a los sindicatos como una categoría sociohistórica que se va modificando con las transformaciones de la sociedad de la que es expresión parcial. Como señala Hyman, tratar a los sindicatos como si fueran organizaciones formales arrancadas de su contexto social es ignorar sin más el impacto del entorno institucional de poder con el que los sindicatos interactúan constantemente (Hyman, 1975). En esta línea, analizar las respuestas sindicales frente al capitalismo de plataformas exige considerar un conjunto de aspectos con el fin de dimensionar la complejidad del fenómeno, a saber: las tendencias y presiones globales, las estrategias empresariales, las características de los modelos de relaciones laborales y los tipos sindicales.
I. INTRODUCCIÓN
LAS TRADICIONES SINDICALES
Para entender las particularidades de los procesos de organización de los trabajadores, es necesario tener una mirada que trascienda a la propia organización y analice cómo las empresas de plataforma gestionan el proceso de trabajo, disponiendo y aprovechando de la competencia entre los trabajadores. Aquí es donde se hace necesario analizar otra dimensión que impacta en los modos en que los sindicatos dan respuesta a los desafíos del trabajo actual de plataformas: las tradiciones sindicales. A los fines de este trabajo, definiremos a las mismas como el conjunto de prácticas discursivas y extra discursivas implícitas en la definición de las modalidades de intervención, los estilos de construcción política-gremial y los niveles de plasticidad institucional de una organización sindical.
Las modalidades de intervención refieren a los repertorios de acción colectiva, los estilos de construcción política-gremial a los tipos de liderazgo y la forma de tomar decisiones, y la plasticidad institucional a la capacidad de interpretar y procesar los cambios que se producen en la actividad y composición de la fuerza de trabajo. Las tradiciones son construcciones sociales y, por lo tanto, son dinámicas, objeto de transformaciones y disputas.
En este trabajo analizaré las respuestas de dos sindicatos de trabajadores de plataformas de reparto existentes en la Argentina: la Asociación de Personal de Plataformas (APP) y la Asociación Sindical de Motociclistas, Mensajeros y Servicios (ASIMM) que, a priori, poseen características asociadas a dos tipos de tradiciones sindicales diferentes: de modo esquemático, el primer sindicato está ligado a una organización de base, horizontal y confrontativa; y el segundo a una organización más jerárquica, verticalista y negociadora.
II. DESARROLLO
En Argentina los sindicatos gozan de gran fuerza social y política, y siguen constituyendo la principal forma de organización de los trabajadores, a pesar de los procesos de debilitamiento del movimiento obrero sufridos durante los sucesivos golpes militares del siglo XX y de la ofensiva neoliberal iniciada a mediados de los ’70, desarrollada con más intensidad en la década del ‘90.
Los procesos de organización y lucha de los trabajadores de reparto son expresión de dicha fortaleza. Por un lado, APP se fundó en 2018 como el primer sindicato de plataformas de América Latina, aun cuando las condiciones estructurales y el perfil de los trabajadores parecían desalentar cualquier organización. Por otro, ASIMM es un sindicato de actividad (de mensajería), preexistente al fenómeno de las plataformas, y desafiado por estas nuevas empresas, así como por un grupo de trabajadores con nuevos perfiles y dinámicas.
EL MODELO SINDICAL EN ARGENTINA
Podríamos decir que, en la Argentina contemporánea, existen varios casos de diversidad y coexistencia sindical en un mismo espacio. Es así que, varios fallos emitidos por la Corte Suprema de Justicia, abren la puerta a la posibilidad de generar organizaciones de base con iguales derechos que los sindicatos con personería gremial. A lo largo de sus años de existencia, se pueden identificar dos grandes tradiciones del sindicalismo argentino que sirven para interpretar más claramente las experiencias de ASIMM y APP.
En forma esquemática, definimos una primera tendencia negociadora y otra más confrontativa. La tradición negociadora en Argentina se caracteriza por un estilo de construcción política-gremial vertical, con escasa pluralidad y liderazgos que concentran las decisiones. Respecto de las modalidades de intervención, prima la negociación política- institucional con los gobiernos y las empresas, y utiliza escasamente el recurso de la acción colectiva. En este sentido, en cuanto a su plasticidad institucional, se destaca una baja permeabilidad a los cambios del entorno, y la frecuente apelación a las autoridades administrativas; por su parte, la tradición confrontativa supone un estilo de construcción política- gremial que incorpora una mayor pluralidad y prioriza la toma de decisiones de las bases en asamblea, con liderazgos menos permanentes. La acción colectiva tiene una fuerte presencia dentro de sus modalidades de intervención, siendo la negociación política- institucional un recurso complementario. En términos de su plasticidad institucional, esta tradición se caracteriza por una mayor permeabilidad a procesar nuevas identidades y demandas.
LAS PLATAFORMAS DE REPARTO EN ARGENTINA
Las principales plataformas de delivery que operan en Argentina son: Rappi, Glovo y PedidosYa1. Podría decirse que se fueron instalando en nuestro país en condiciones casi óptimas: i) un gobierno de orientación neoliberal (la presidencia de Mauricio Macri entre 2015-2019) que promovía el emprendedurismo y el debilitamiento de las instituciones de protección del trabajo; ii) un mercado de trabajo caracterizado por el aumento del desempleo (7,2% en el cuarto trimestre de 2017, 9,1% en el mismo período de 2018, según datos oficiales) y la precarización de las condiciones de trabajo; iii) la llegada de numerosos grupos de migrantes, mayormente venezolanos, con necesidad de conseguir rápidamente un empleo;
iv) la preexistencia del delivery de comida como hábito de consumo.
En efecto, la llegada de estas empresas fue facilitada por el gobierno nacional a través de una ley sancionada en 2017 (de “Apoyo al Capital Emprendedor”) que permitía crear empresas en tan sólo 24 horas y con un capital social inicial ínfimo. Asimismo, el gobierno impulsó un proyecto de ley de reforma laboral que incluía una nueva figura en la legislación argentina: el autónomo dependiente. Acorde a dicho proyecto, esta figura iba a permitir dar un marco regulatorio a nuevos tipos de trabajadores, tal el caso de los riders. Sin embargo, tanto los sindicatos como los abogados laboralistas, se opusieron a la iniciativa, advirtiendo que por esta vía se buscaba flexibilizar y precarizar el trabajo, comenzando por los riders para alcanzar luego al conjunto de los trabajadores en general.
Si bien el gobierno promovió la operación de estas nuevas empresas, el servicio de delivery no es una novedad en Argentina. Es así que, previamente, los comercios contaban con empleados propios para hacer el reparto o subcontrataban a otras empresas que les proveían repartidores. Ahora, las plataformas utilizan la tecnología basada en la gestión algorítmica para conectar a trabajadores supuestamente independientes con consumidores y proveedores. En consencuencia, los riders son considerados como autoempleados que pueden trabajar cuándo y cómo quieren, sin que exista desde la perspectiva de la empresa relación laboral, ya que queda encubierta por el discurso del emprendedurismo y la gestión
1 Rappi nació en Colombia en el año 2015 y arribó a la Argentina en febrero de 2018. Glovo se fundó en Barcelona en el año 2005 y también llegó a la Argentina a comienzos de 2018. PedidosYa, por su parte, fue creada en Uruguay en el año 2009 y desde 2014 su principal accionista es la empresa alemana Delivery Hero. PedidosYa funciona en Argentina desde el 2010 como plataforma intermediaria entre consumidores y comercios, pero recién en 2017 incorporó su propio grupo de repartidores. Luego, en septiembre de 2020, PedidosYa compró a Glovo.
algorítmica mencionada. En este sentido, más allá de que las empresas prometen a los riders conectarse cómo y cuándo quieren, en el desarrollo concreto de la experiencia se advierte que los algoritmos organizan y controlan tanto a los trabajadores como al proceso de trabajo en sí. Además, siguen y evalúan en forma constante el comportamiento humano de los mismos, implementan decisiones de modo automático, y alteran las reglas de juego de forma unilateral y sin aviso previo (Haidar, Diana Menéndez y Arias, 2020).
Actualmente, las distintas empresas de reparto que operan en Argentina, en mayor o menor medida, se distinguen por estas peculiaridades. Aunque PedidosYa comenzó a operar en Argentina en el 2010 como una intermediaria entre proveedores y consumidores, y luego pasó a contratar a repartidores en relación de dependencia, tras la llegada de Rappi y Glovo al mercado, se adaptó al nuevo modelo de gestión y comenzó a utilizar riders independientes sin ningún tipo de vínculo laboral. Puesto que PedidosYa fue la primera empresa de plataformas con trabajadores contratados, ASIMM, el sindicato preexistente, es el principal organizador y representante de sus trabajadores. APP, en cambio, fue formado por activistas de Glovo y Rappi, siendo esta última empresa la más dura en cuanto a los controles, malos tratos y desprotecciones hacia sus trabajadores.
ESTILOS DE CONSTRUCCIÓN POLÍTICA-GREMIAL
La organización del trabajo de plataformas ha provocado que los trabajadores se reúnan en un nuevo lugar de trabajo: las calles. En efecto, los repartidores tienen gran visibilidad (andan en bicicletas o en motos con grandes cajas rojas, amarillas o anaranjadas) y se encuentran en forma permanente en las bicisendas y en las veredas de los locales de comida mientras esperan la entrega de los pedidos para repartir.
La posibilidad del encuentro personal y el malestar generado por los malos tratos de las empresas, siendo la principal entre ellas la conocida como Rappi, la cual provocaba cambios repentinos y unilaterales de las condiciones de trabajo, falta de respuesta a las consultas y planteos de los repartidores, retraso en los pagos, entre otros, crearon las condiciones óptimas para que sus trabajadores fueran los promotores de la primera organización colectiva en la temática. Los repartidores, en su mayoría venezolanos, compartieron – primero en forma personal y después a través de grupos de WhatsApp-, sus inquietudes y quejas sobre los abusos en la aplicación. Esto fue fundamental para construir
un interés común y una identidad como trabajadores. Luego de los contactos virtuales, avanzaron en el proceso de organización y comenzaron a realizar encuentros presenciales, una especie de asamblea no formal que tenía lugar en las plazas de los principales barrios de Buenos Aries.
PRIMER HUELGA DIGITAL EN AMÉRICA LATINA.
En Argentina, el sindicato APP planteó entre junio y agosto de 2018 un primer conflicto, resistiendo la modificación unilateral resuelta por Rappi del algoritmo que asigna las tareas a los riders. En un inicio, el repartidor era quien podía elegir qué servicios de reparto efectuar cuando se “activaba” él mismo en la plataforma, sin embargo, con la modificación efectuada por la app, en lo sucesivo, sería esta la que practicaría tal asignación; en consecuencia, el repartidor que rechazaba en tres oportunidades dicha asignación, conllevaba a su propio bloqueo en la aplicación. Simultáneamente, mediaban otros reclamos relativos al modo discrecional en que la empresa fijaba y modificaba las condiciones de trabajo.
Es así que, al transcurrir el tiempo, los trabajadores detectaron que, si ellos no realizaban los repartos, la actividad se detenía por completo y las plataformas se perjudicaban. A partir de esta evidencia, los riders de Rappi realizaron la primer huelga de plataformas digitales en América Latina, pero de una forma más novedosa: un domingo de julio de 2018 en el horario de máxima demanda, se reunieron en las plazas de los barrios con mayor movimiento comercial y se mantuvieron activos en la aplicación, pero no entregaron pedidos durante más de una hora, provocando un gran descontento en los ansiosos usuarios que aguardaban sus entregas. Para llevar a cabo esta medida se necesitó la disposición de un gran número de trabajadores que se coordinaron en forma territorial con la ayuda de los grupos de WhatsApp. La huelga fue efectiva ya que, tal como se preveía, los pedidos se acumularon en los comercios generando grandes pérdidas para la plataforma.
Terminada la misma, la empresa recibió a los activistas y respondió en forma positiva a la demanda de aumento de tarifas; no obstante, tiempo después, bloqueó de la aplicación a los principales líderes de la revuelta, es decir, aplicó una forma de despido. Su defensa que que los repartidores eran contratados por el consumidor, prestando la empresa solo un servicio de intermediación entre las necesidades de unos y las posibilidades de otros en cuyo marco los repartidores no reciben medios de naturaleza alguna, no reciben órdenes, no tienen
lugar, uniforme ni jornada de trabajo, reciben en sus celulares el pedido del consumidor que pueden o no aceptar, deben atender los costos de su propia cobertura de seguridad social y no reciben remuneración fija alguna. De esta manera, Rappi contuvo a los trabajadores, generó temor y debilitó fuertemente a la organización colectiva, lo que puso en evidencia las limitaciones de las acciones de protesta de los trabajadores de base frente a empresas que tienen gran poder por su escala global, el aval otorgado por los gobiernos para operar sin regulaciones y las propias características de la gestión algorítmica que ordena, controla y castiga de forma encubierta.
Es así que, de modo progresivo y sin una dirección externa marcando el camino, los problemas que a priori parecían personales de cada trabajador se fueron construyendo como reivindicaciones colectivas de todos los riders: jornada laboral, descansos, cobertura de salud y riesgos de trabajo, salarios y transparencia en la información. Paulatinamente, motorizados por los sentimientos de injusticia, se fue gestando desde abajo la organización de los trabajadores. Se crearon más grupos de WhatsApp y puntos de encuentro para cada uno de los principales barrios de la ciudad, y en cada uno de ellos fue apareciendo un referente o líder que recibía las quejas y daba consejos. La figura tradicional argentina del delegado gremial de base por lugar de trabajo se volvió a expresar en esta nueva experiencia.
En este proceso de movilización fue fundamental la presencia de un grupo de abogados laboralistas con fuertes vínculos con la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) en las asambleas y el contacto con sus líderes. Estos abogados fueron quienes ayudaron a los riders, en su mayoría migrantes sin experiencia gremial, a concebir la necesidad de organizar un sindicato propio, como lo fue la APP. La constitución formal del sindicato, con afiliados y dirigentes, supuso más un medio que un fin, es decir, un camino para obtener el reconocimiento de la relación laboral (Haidar, Diana Menéndez y Arias, 2020). El argumento era el siguiente: existe dependencia económica, organizacional y jurídica, también hay un sindicato, por lo tanto, existe relación laboral.
Tal como ocurrió en Argentina en otros momentos históricos en los que emergió una actividad con nuevos trabajadores y modalidades de trabajo (como los call centers en los años 2000), la creación de un sindicato no fue la primera opción de los trabajadores. Por el
contrario, los riders tuvieron un contacto inicial con el sindicato preexistente, la ASIMM, pero la relación fue muy conflictiva: los referentes de los riders venían de liderar exitosamente medidas de lucha de carácter colectivo, querían avanzar en las reivindicaciones y se encontraron con un gremio que los pretendía controlar. Los intentos de ASIMM de contener a los activistas incluyeron amenazas y golpes a los referentes de APP, prácticas propias de una tradición signada por la disputa por el control sindical entre distintas tendencias mediante la violencia, persistente en un grupo minoritario de sindicatos, con mayor presencia de varones. Tras estas experiencias, los vínculos entre los líderes de los riders y la ASIMM se interrumpieron por completo, los primeros crearon un nuevo sindicato y los senderos se bifurcaron.
MODALIDADES DE INTERVENCIÓN.
La dinámica de APP estuvo marcada por la acción directa como principal mecanismo de protesta: el boicot, la movilización y la huelga. Por un lado, los trabajadores aprovecharon su gran visibilidad en la Ciudad de Buenos Aires y la aparición del fenómeno de plataformas en varios medios de comunicación para hacer públicos sus reclamos. En una suerte de boicot cultural, utilizaron las redes sociales y las invitaciones a programas de televisión para denunciar las condiciones de explotación a las que se veían sometidos y dañar así la reputación de las empresas2. En este caso, la acción fue exitosa: la problemática se instaló en la opinión pública y los representantes de las empresas se vieron compelidos a realizar declaraciones para defenderse.
Por otro lado, los riders también organizaron movilizaciones, una herramienta de uso generalizado entre los sindicatos argentinos, sobre todo cuando las posibilidades de realizar una huelga son menores (por la baja capacidad sindical de conseguir adhesión o por la baja capacidad de daño resultante de esa medida) o cuando el objetivo es conseguir un efecto político y el destinatario es el gobierno antes que la empresa. Las movilizaciones de trabajadores de reparto respondieron a una combinación de estos factores. En primer lugar, se manifestaron frente a la sede de las empresas con el fin de ser reconocidos y recibidos. Avanzado el proceso organizativo, se movilizaron también a la Secretaría de Trabajo de la
2 El boicot es una medida que utilizaban los viejos sindicatos de oficio y resulta fundamental en el sector servicios.
Nación para reclamar la regulación laboral. En ocasiones solicitaron el apoyo de organizaciones sociales que acompañaron las movilizaciones, dando cuenta de su capacidad de articulación con otros sectores vulnerables. En este caso la medida no tuvo éxito, los gobiernos -nacional y de la Ciudad de Buenos Aires- no atendieron los reclamos de los trabajadores, sino que por el contrario apoyaron ideológica y prácticamente a las empresas. Sin embargo, más allá del resultado, la medida permitió que los repartidores rápidamente se nutrieran de las tradiciones sindicales argentinas y apelaran a un recurso habitual en la historia sindical local: la búsqueda de protección y negociación con el gobierno.
La tercera y más resonante medida de fuerza fue la huelga (como la que se describiera supra) un derecho de los trabajadores ampliamente garantizado por la legislación argentina. En esta acción se expresaron múltiples fenómenos: la capacidad de organización y liderazgo de los trabajadores, pero también los límites de la acción de base en el capitalismo de plataformas.
PLASTICIDAD INSTITUCIONAL
A pesar de la falta de acuerdo sobre las modalidades posibles de empleo (por tiempo indeterminado, contratos por jornada o alguna forma de autoempleo), tal como se dijera, el reclamo de los trabajadores organizados en la APP estuvo centrado en obtener un conjunto de protecciones vinculadas a jornadas, tarifas, elementos de seguridad, cobertura de riesgos, entre otros. APP pretendía que la actividad y la relación laboral sean reguladas, y no promovió ni apoyó una estrategia de denuncia destinada a prohibirlas. Esto se hizo manifiesto en su desacuerdo con el fallo de un juez de la Ciudad de Buenos Aires que, frente al incumplimiento de las plataformas respecto de las medidas de seguridad urbana, ordenó su suspensión (aunque finalmente no se efectivizó).
La judicialización de la actividad había sido promovida por la ASIMM, en una estrategia que estuvo destinada a presionar a las empresas para que se ajusten a la modalidad de trabajo típico o cierren. Esta línea prohibicionista no contenía los reclamos de los trabajadores que ante todo querían mantener su fuente de trabajo y no perder las relativas libertades asociadas al sistema de plataformas. La APP, en cambio, apeló a la vía judicial para reclamar la reincorporación de los dirigentes bloqueados (despedidos) por su actividad
sindical y de esta manera, mostrar la existencia de un vínculo laboral con la empresa. El desarrollo de estas causas judiciales sufrió vaivenes a lo largo del 2019 y aún no tienen resultados definitivos. Lo interesante de este proceso es que el sindicato, tras haber sido debilitado por el despido de sus referentes y ante la baja participación de los trabajadores, se fue apartando de una práctica de movilización de las bases y se acercó a una estrategia propia de tradición política-institucional.
En el año 2019, un año después de la gran revuelta, el CONICET realizó varias entrevistas a nuevos trabajadores de base (se trata de una actividad con altos niveles de rotación) en las que se advertía que pocos tenían conocimiento de la existencia de APP y de sus luchas previas, que en buena medida se encuentran satisfechos con las plataformas y que no están interesados en sindicalizarse. Los activistas entrevistados en el mismo período expresaron que los trabajadores son reacios a los sindicatos, debido al temor a ser despedidos o a perder su fuente de trabajo ante un eventual fallo judicial que obligue a las empresas a suspender sus actividades.
Todo esto llevó a que los activistas incorporaran el modo más tradicional utilizado por el sindicalismo argentino para definir sus estrategias: interpretar y adaptarse a la coyuntura política teniendo en cuenta quiénes son los gobernantes de turno y cómo los pueden beneficiar o perjudicar. En esta dirección, se expresa un alto nivel de plasticidad institucional, es decir, capacidad de interpretar y procesar los cambios producidos en la actividad y en la composición de la fuerza de trabajo, modificando al mismo tiempo las estrategias sindicales. Así, los activistas que un año antes organizaron asambleas y medidas de fuerza, ahora auguraban un cambio de gobierno en Argentina que fuera beneficioso3. Sus expectativas frente al nuevo gobierno eran: por vía administrativa, el otorgamiento a APP del reconocimiento legal (inscripción gremial) negado por el gobierno anterior; por vía legislativa, el impulso de una regulación de la actividad consagrando derechos laborales; por vía judicial, la incidencia sobre el poder judicial para que dicte una resolución obligando a las empresas a reincorporar a los dirigentes despedidos.
La reconstrucción y análisis del desarrollo de la organización de los trabajadores de reparto en un nuevo sindicato revelan tres elementos fundamentales que contribuyen a
3 En octubre de 2019 resultó electo presidente Alberto Fernández, perteneciente al Peronismo, más ligado a los trabajadores.
analizar las estrategias sindicales frente a las grandes empresas de plataformas. Primero, la importancia de los legados históricos del sindicalismo en Argentina, dado que los trabajadores (aun siendo jóvenes y migrantes) en forma temprana decidieron constituir un sindicato, en lugar de conformar alguna organización de nuevo tipo como ocurre en otros países frente al mismo fenómeno. Segundo, que la tradición de un sindicalismo de base, participativo y de acción directa ha permitido a los trabajadores obtener ciertos logros en sus reivindicaciones, entre los cuales se destaca primordialmente la construcción de una identidad de los repartidores como trabajadores formando parte de un colectivo obrero frente a un otro-empleador: las empresas de plataforma4; la instalación del trabajo de plataformas como problema en la agenda pública y de gobierno, y la obtención del aumento de tarifas gracias a una original medida de fuerza, la huelga virtual. Tercero, que la plasticidad institucional del sindicato resultó clave para reconocer las limitaciones de la acción directa y afrontar un canal político-institucional más amigable, lo que constituye una práctica asociada a la tradición sindical negociadora en Argentina.
III. CONCLUSIÓN
A partir del análisis del proceso de organización y lucha de los riders en los dos sindicatos argentinos analizados, podemos arribar a algunas conclusiones que pueden aportar a la reconstrucción de las estrategias sindicales frente a las empresas de plataforma a nivel global. Una primera conclusión de esta experiencia es que las particularidades de las tradiciones sindicales incidieron en el modo en que los sindicatos organizaron a los riders y dieron curso a sus demandas. En un caso, la APP desarrolló estrategias más ligadas a un sindicalismo de base, participativo y de acción directa, y obtuvo ciertos logros, pero no logró romper con la lógica deslaboralizadora de las plataformas. Por su parte, ASIMM, aferrado a una tradición negociadora, intentó acordar con las empresas la incorporación de trabajadores según los cánones tradicionales de organización del trabajo, pero sin mayores resultados. La segunda conclusión que advierto es que, tal como se mencionara, la dimensión denominada en este trabajo como “plasticidad institucional” es clave para que los sindicatos puedan dar mejor respuesta a las nuevas formas de producción capitalista y a las nuevas subjetividades
4 Este no es un hecho menor ya que muchos de los jóvenes repartidores no se reconocen en una tradición “laboralista” y en ocasiones recuperan una percepción vinculada a la idea de “empresario de sí mismo” promovida por el discurso empresarial. (Arias C.C; Diana Menédez, N. Haidar, J, 2020)
laborales. Una tercera conclusión indica que, frente al discurso empresarial del emprendedurismo, la propia identificación de los trabajadores como tales y la instalación en la agenda pública de la precarización del trabajo de plataformas como un problema, son mojones fundamentales para construir condiciones que permitan progresivamente alcanzar sus reivindicaciones. Finalmente, una cuarta conclusión es que el apoyo del gobierno de turno puede contribuir a alcanzar por vía política aquello que no se logra resolver por medio de la acción directa o la negociación con las empresas.
IV. BIBLIOGRAFÍA
- Arias, Cora (2010). “Existencias precarizadas”. Gestión de las Personas y Tecnología, 8: 26-35.
- De Stefano, Valerio (2016). “The rise of the ‘just-intime workforce’: On demand work, crowdwork, and labor protection in the ‘gigeconomy’. Conditions of Work and Employment Series”, ILO, 71. (en línea) https://wcd1.ilo.org/wcd1/ groups/public/–
-ed_protect/—protrav/—travail/documents/publication/wcms_443267.pdf, (consukta 2 de febrero de 2020).
- Diana Menéndez, Nicolás (2017). “Representaciones inconclusas: dinámicas de constitución de identidades político sindicales en organizaciones gremiales”. Enfoques, 27 (XV): 123-148.
- Haidar, Julieta; Diana Menéndez, Nicolás y Arias, Cora (2020). “De la app a la APP. La gestión algorítmica y los procesos de organización y lucha de los trabajadores de reparto”. En: L. Caparrrós y H. García (coords.), El trabajo en la economía de plataformas. Buenos Aires: Editorial Ediar.
- Hyman, Richard (1975). Industrial Relations. A Marxist Introduction. UK: Palgrave Macmillan.